Una auditoría a las finanzas de los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro-2016 muestra atrasos en la organización, con dinero público destinado al evento que en buena parte no fue gastado aún, reportó este jueves la prensa brasileña.

El ministerio de Deportes de Brasil fijó un presupuesto de 1.600 millones de reales (712 millones de dólares) para la puesta en escena de los primeros Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Sudamérica.

Pero una auditoría del Tribunal de Cuentas de la Unión, ente contralor del Estado, mostró que sólo 5% de ese fondo ha sido invertido.

El informe además acusa a la Autoridad Olímpica Pública, un consorcio público creado para supervisar la entrega de los Juegos, de falta de organización.

El comité organizador de los Juegos dijo a la AFP que el reporte del TCU ‘ofrece una oportunidad importante de diálogo’. ‘La divulgación del presupuesto del comité es nuestra principal prioridad en materia de divulgación de información’, añadió.

Brasil organiza además la Copa del Mundo el año que viene en medio de un temor generalizado de que incluso con los estadios listos a tiempo, las obras de infraestructura necesarias en el gigantesco país no estarán listas.

Sólo la Copa del Mundo costará un estimado de 16.000 millones de dólares.

La auditoría del TCU fue publicada un mes después de que una comisión del Comité Olímpicos Internacional (COI) viajara a Rio de Janeiro para ver los sitios de los Juegos, para los que los organizadores tienen previsto un presupuesto operativo de 4.000 millones de dólares.

El presupuesto de las instalaciones triplica el operativo y hay temor de que se necesite más dinero público para costear el espectáculo.

El diario Estado de Sao Paulo publicó a finales de agosto supuestos documentos del COI que mostraban que menos de la mitad de los proyectos para los juegos estaban adelantados, con atrasos en las obras, y que preocupaba la pobre oferta hotelera.

Brasil está en una contrarreloj para mejorar la infraestructura de sus colapsados aeropuertos a nueve meses del puntapié inicial del Mundial.

Estado indicó que el COI evaluó los proyectos de infraestructura en rojo, o sea, claramente atrasados.

El TCU criticó la ‘ausencia de planes sólidos’ destacando la falta de fechas firmes para arrancar las obras que aún no comenzaron.

Manifestó además su preocupación sobre el futuro de las instalaciones olímpicas para que no se conviertan en ‘elefantes blancos’ como ha pasado en otras ciudades sedes en las últimas décadas.

Muchas de las instalaciones utilizadas para los Juegos de Grecia ahora están ociosas mientras que el costo del Estadio Olímpico de Montreal de 1976 tomó décadas a los contribuyentes para pagar -con la ayuda de un impuesto especial del tabaco- después de que las cuentas se elevaran más allá de las estimaciones iniciales.