China puso en marcha este domingo una zona de libre comercio en Shanghai donde se pondrán a prueba reformas económicas para estimular la segunda economía mundial y que podrían aplicarse luego a otras zonas del país

‘El establecimiento de una zona de libre comercio en Shanghai es un decisión significativa para China para adaptarse a las nuevas tendencias de la economía y el comercio global e implantar una estrategia de apertura más activa’, dijo en un comunicado el ministro de Comercio chino, Gao Hucheng, que participó en la ceremonia de inauguración.

La zona, que cubre 29 kilómetros cuadrados, empezó a funcionar este domingo, confirmó la agencia oficial Xinhua, y será ‘un banco de pruebas del impulso del liderazgo chino para profundizar las reformas orientadas al mercado y estimular el fortalecimiento económico’. Las reformas aplicadas de la zona servirán para poner a prueba cambios estructurales en la economía del país pare hacer frente al freno del crecimiento económico en los últimos años.

El Gobierno permitirá experimentar con la libre convertibilidad del yuan y a tipos de interés sujetos al mercado, dos reformas que los analistas consideran clave para reformar el modelo económico chino, indicó el viernes el Consejo de Estado, el máximo órgano del poder ejecutivo chino.

En la zona también se levantarán las restricciones a las inversiones extranjeras y se reducirán los controles en 18 actividades del sector servicios, entre ellos las finanzas, la navegación o la cultura. Varios bancos, entre ellos el estadounidense Citibank y los cuatro principales bancos chinos, así como las compañías Microsfot y Porsche, estarán presentes en la zona, indicó The Oriental Morning Post.

Impulsar el sector servicios

El anuncio fue recibido con entusiasmo por los inversores, con la subida de las acciones que se negocian en la Bolsa de Shanghai y el aumento de precios de la vivienda en esta zona cercana a Shanghai, según la prensa local.

Los analistas consultados por AFP son sin embargo más cautos. ‘La zona de libre comercio demuestra que el gobierno quiere hacer reformas’, asegura Stefan Sack, vicepresidente de la Cámara Europea de Comercio en China. ‘Habrá que ver qué tipo de regulaciones serán realmente aplicadas. Pero una única zona de libre comercio en Shanghai no cambiará la manera en que se hacen negocios en China’, añadió.

A diferencia de otras zonas de libre comercio que puso en marcha el Gobierno chino, basadas en la exportación de productos manufacturados, la de Shanghai pone el énfasis en el sector servicios, como pedían muchos economistas.

China quiere cambiar la orientación de la economía, desde un modelo muy dependiente de las grandes inversiones y las exportaciones hacia otro basado en el consumo interno, clave para el crecimiento.

El proyecto fue impulsado por el primer ministro chino, Li Keqiang, nombrado en marzo, con el objetivo de que sirva de modelo para futuras reformas en todo el país, según analistas y altos cargos del Gobierno. Se espera que Li, que ha pedido en varias ocasiones un mayor papel para el sector privado, anuncie nuevas reformas a nivel nacional en pleno del partido comunista en noviembre, pero los analistas temen que sean limitadas a causa de la presión de los grupos que se benefician del actual modelo.

La economía china creció un 7,7% en in 2012, su aumento más débil en los últimos 13 años. En 2012 el crecimiento interanual en el primer trimestre fue 7,7 y se redujo a 7,5 en el segundo.