Los presidentes de Argentina, Cristina Kirchner, y de Uruguay, José Mujica, acordaron abrir el diálogo por el reclamo de aumento de producción de la pastera UPM ubicada en un río limítrofe, un tema que renovó las tensiones bilaterales.

‘El diálogo está totalmente abierto’, dijo Timerman a los periodistas en la terminal de Buquebús, donde ambos mandatarios asistieron al acto de bautizo de un barco con el nombre de ‘Francisco’, en honor al Papa.

El pedido de incremento de la producción de la fábrica finlandesa estuvo sobre la mesa en la reunión que mantuvieron los jefes de Estado en la jornada.

‘Fue una reunión con la cordialidad y confianza que acostumbran tener las reuniones’ entre ambos mandatarios, dijo el canciller y agregó que ‘se intercambiaron opiniones sobre Botnia y también información técnica’ sobre la pastera.

Timerman informó que Kirchner y Mujica ‘resolvieron que mañana viaje a Argentina una delegación del Uruguay para tratar con la Cancillería argentina el tema’.

La nueva controversia se suscitó luego de que Mujica se mostrara dispuesto a autorizar un aumento de la producción de la planta de pasta de celulosa ubicada en la costa uruguaya del limítrofe río Uruguay, de administración compartida.

El incremento sería de un millón a 1,3 millones de toneladas anuales.

Argentina considera que Uruguay no puede disponer unilateralmente el aumento de la producción y advirtió que, de hacerlo, violaría el fallo de la Corte de La Haya, a la que recurrió Argentina tras una extensa controversia que se generó por denuncias de grupos ambientalistas argentinos -que llegaron a cortar un puente de paso binacional- de que la planta sería contaminante.

Pese a las rispideces, Kirchner y Mujica ratificaron la necesidad de la unidad regional en el acto de inauguración del barco de la empresa de ferry que realiza servicios entre Argentina y Uruguay cruzando el río de La Plata.

‘Jamás debemos cometer el error de que nuestras contradicciones nos separen de cuestiones esenciales’, sostuvo Mujica y destacó con energía que vendrá ‘a Buenos Aires las veces que tenga que hacerlo’.

Los mandatarios hablaron luego de bautizar la nave con el tradicional choque de una botella y de recorrer ‘Francisco’, un catamarán con capacidad para 950 pasajeros y 150 vehículos.

‘Podemos tener diferencias y discrepancias, pero todos los presidentes de la región hemos entendido que la unidad es el único camino para seguir creciendo en paz’, dijo por su parte Kirchner.

El transbordador de 100 metros de eslora, demorará dos horas y 12 minutos en llegar a Uruguay, un destino turístico que eligen miles de argentinos.

Argentina considera que la planta no puede aumentar su producción porque ‘el límite de un millón de toneladas anuales fue el que utilizó la Corte Internacional de Justicia para analizar la controversia y sobre esa cifra emitió su dictamen’ en 2010.

El gobierno de Kirchner advirtió que de no existir acuerdo en esta ocasión, denunciará el caso en la Corte de La Haya.

El tribunal internacional dispuso controles periódicos a la actividad de la industria. Los monitoreos ambientales son conjuntos y Argentina rechaza publicarlos.

Vecinos y ambientalistas de la ciudad de Gualeguaychú (231 km al norte de Buenos Aires) bloquearon durante casi cuatro años el tránsito en un puente internacional bilateral sobre el río Uruguay en protesta por la construcción de la fábrica de celulosa.

Desde noviembre de 2006 a junio de 2010 se mantuvo el corte al fronterizo puente ‘General San Martín’, uno de los tres pasos terrestres entre ambos países por el que circulan, sobre todo en el verano austral, miles de autos de argentinos que pasan sus vacaciones en las costas de Uruguay.

Los ambientalistas se encuentran ‘en estado de alerta’ y en la jornada se reunieron con el ministro ministrode Medio Ambiente de Argentina, Juan José Mussi.

El diferendo generó años atrás fuertes tensiones entre ambos países, en particular durante las presidencias en Argentina del fallecido Néstor Kirchner (2003-2007) y Tabaré Vázquez en Uruguay (2005-2010).

Vázquez reveló incluso hace dos años que el conflicto le hizo temer un desenlace bélico entre los dos países.

El exmandatario relató además que por ese motivo le pidió apoyo político al entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush.