El tenista David Nalbandian, que el martes anunció su retiro a los 31 años, fue dueño de un talento singular y uno de los líderes de la exitosa generación argentina conocida como la ‘Legión’.

El ciclo de los legionarios se apaga con la despedida del cordobés (provincia del centro de Argentina), que llegó a ser el número 3 del mundo.

‘Es un día duro, estoy muy triste. Es difícil anunciar el retiro, pero el hombro (derecho) no me respondió bien, y así no puedo competir a nivel de ATP. Es lo que me toca. Es difícil anunciar el retiro del deporte que me dio todo’, dijo en una rueda de prensa en el predio La Rural de Buenos Aires.

En ese mismo escenario, y previamente en Córdoba, será donde el ‘Rey David’ dispute en noviembre próximo dos partidos de exhibición contra el español Rafael Nadal, a modo de despedida.

Su salida marca el ocaso de una brillante generación de tenistas argentinos, que también incluyó a Guillermo Coria, Gastón Gaudio, Guillermo Cañas, Mariano Puerta, Juan Ignacio Chela y Agustín Calleri, entre otros.

Nalbandian alcanzó el número 3 del ranking mundial, en marzo de 2006; cosechó 11 títulos y otras 13 finales en el circuito ATP.

Dentro de esos logros, estuvo la conquista del Masters de Shanghai 2005, con un triunfo inolvidable sobre Roger Federer en la final; los títulos de Masters Series obtenidos de manera consecutiva en Madrid y París-Bercy en 2007, con victorias sobre Federer y Nadal, y la final de Wimbledon 2002, cuando cayó ante Lleyton Hewitt.

Por su jerarquía y calidad de juego, Nalbandian podría haber logrado éxitos aún mayores, sobre todo en los Gran Slams, pero los problemas físicos y las lesiones recurrentes minaron su capacidad, en su búsqueda por llegar a la cima.

Pero, sin duda, el certamen que marcó definitivamente su carrera, y que también se convirtió en su mayor frustración, fue la Copa Davis, trofeo que intentó conquistar desde que participó por primera vez, y del que se despidió con tres finales jugadas y un notable récord de 26 series disputadas, con 23 triunfos y 6 derrotas en singles, y una foja de 16-5 en dobles.

‘La Davis es una espina que no se pudo cumplir, pero se dio así. Faltó ganar dos puntos y nada más’, dijo Nalbandian, protagonista en las finales que Argentina perdió contra Rusia (2006) y España (2008 y 2011).

Aquella definición en Mar del Plata 2008, ante los ibéricos, es la más recordada, a causa de sus peleas con Juan Martín del Potro que minaron el clima interno del equipo argentino, y porque era la ocasión más propicia para alzar la ensaladera de plata, ante una España que no contaba con Nadal, y terminó por festejar con Fernando Verdasco y Feliciano López como emblemas.

Más recientemente, Nalbandian protagonizó otro escándalo en la final del ATP de Queen’s, en 2012, cuando llegó a la final en un gran nivel, pero en el partido decisivo, ante el croata Marin Cilic, fue descalificado al destrozar de una patada un cajón y provocarle un corte a uno de los jueces de línea.

Disputó su último partido como profesional el 6 de abril pasado, cuando acompañó a Horacio Zeballos a ganar un partido de dobles decisivo para el triunfo argentino ante Francia (3-2) por la Copa Davis; días después, se operó la cadera y el hombro, y aunque en las últimas semanas intentó el regreso, el físico no lo acompañó y le marcó la puerta del adiós a los ‘courts’.