El primer ministro japonés, Shinzo Abe, decidió subir el impuesto al consumo a partir de abril de 2014 para intentar reducir la colosal deuda pública del país, informaron este martes los medios nipones.

‘He decidido subir el impuesto al consumo del 5% al 8% a partir del 1 de abril de 2014 para mantener la confianza en nuestro país y legar a la próxima generación un sistema de protección social sostenible’, declaró Abe, citado por agencia Jiji, en una reunión con ministros y dirigentes de su Partido Liberal Ddemocrático (PLD, conservador).

En 2012 el Parlamento ya había votado el principio de este aumento cuando todavía dirigía el país el primer ministro de centro-izquierda Yoshihiko Noda, pero la ley preveía que solo se aplicaría cuando las condiciones económicas fueran favorables, algo que ocurre gracias repunte del PIB japonés desde finales de 2012, tras dos trimestres de recesión.

La decisión, considerada esencial por el Fondo Monetario Internacional (FMI), forma parte del ‘Abenomics’, el programa económico del primer ministro que combina aumento del gasto público, expansión monetaria y reformas estructurales para sacar de un letargo de casi dos décadas a la tercera economía mundial, golpeada por la deflación (caída de precios, que disuade las inversiones).

El aumento de este impuesto sobre el consumo tendrá un impacto en la economía de los hogares, evaluado en 8 billones de yenes (unos 81.000 millones de dólares). Hasta ahora los empresarios han apoyado las reformas de Abe. El Banco Central japonés publicó el lunes su encuesta trimestral sobre la confianza de los empresarios, que subió 8 puntos, hasta +12, en septiembre, su más alto nivel en cinco años. ‘Las empresas todavía son prudentes a la hora de invertir y están preocupadas por el posible impacto negativo del aumento de impuestos’, explica Hideki Matsumura, economista principal del Japan Research Instituto con sede en Tokio.

Consecuencias políticas

El programa económico de Shinzo Abe, que incluye gastos públicos de cerca de 60.000 millones de dólares, principalmente en el sector de la construcción, y una política monetaria flexible par luchar contra la deflación, parece estar dando sus frutos.

El aumento del impuesto al consumo podría tener sin embargo consecuencias para el crecimiento y para la popularidad del primer ministro. En agosto el consumo se redujo al 1,6% interanual por las dificultades de las familias de hacer frente a sueldos estancados y aumentos de precios, principalmente en la energía. ‘Es la decisión política más importante de Abe desde que asumió el cargo. Japón está llevando a cabo un experimento excepcional y su decisión es crucial para poner a prueba la ‘Abenomics”, dijo a AFP Tomoaki Iwai, profesor de Ciencias Políticas en la universidad Nihon de Tokio.

El país se enfrenta a su colosal deuda pública (245% del PIB, según cifras del Fondo Monetario Internacional), la más importante de las economías desarrolladas, que aumentó exponencialmente en los últimos años por el intento de estimular la economía con gasto público y por el envejecimiento de la población. Sin embargo algunos economistas dudan de la efectividad de la ‘Abenomics’ y advierten de la intención del gobierno de aumentar el impuesto sobre el consumo hasta un 10% en 2015. El desempleo sigue siendo bajo pero aumentó en agosto hasta 4,1%, frente al 3,8% del mes de julio.