El primer ministro japonés, Shinzo Abe, anunció este martes una subida del impuesto al consumo para intentar reducir la colosal deuda pública del país y un nuevo plan de reactivación para preservar el crecimiento.

La subida de este impuesto -equivalente al IVA- constituirá una de las medidas mas relevantes del dirigente conservador, cuya política de reformas es popularmente conocida como ‘Abenomics’.

‘He decidido subir el impuesto al consumo del 5% al 8% a partir del 1 de abril de 2014, para mantener la confianza en nuestro país y legar a la próxima generación un sistema de protección social sostenible’, declaró Abe, citado por agencia Jiji, en una reunión con ministros y dirigentes de su Partido Liberal Democrático (PLD, conservador).

En 2012 el Parlamento ya había votado el principio de este aumento cuando todavía dirigía el país el primer ministro de centro-izquierda Yoshihiko Noda. Pero la ley preveía que solo se aplicaría cuando las condiciones económicas fueran favorables, algo que ocurre gracias al repunte del PIB japonés desde fines de 2012, tras dos trimestres de recesión.

Para compensar los eventuales efectos negativos que pudiera tener este impuesto en el consumo interno, Abe anunció el martes por la tarde un nuevo plan de apoyo a la economía por 5 billones de yenes (cerca de 40.000 millones de euros), cuyos detalles se darán a conocer en diciembre.

Desde su retorno al poder en diciembre pasado, Abe ha hecho votar planes de apoyo a la economía nipona que incluyen 80.000 millones de euros en gastos públicos, en particular en apoyo al sector de la construcción. A ello se añade una política monetaria flexible para luchar contra la deflación.

El ‘Abenomics’ combina así aumento del gasto público, expansión monetaria y reformas estructurales para sacar de un letargo de casi dos décadas a la tercera economía mundial, golpeada por la deflación (caída de precios, que disuade las inversiones).

Pero el aumento del impuesto sobre el consumo tendrá un impacto en la economía de los hogares. También podría tener consecuencias para el crecimiento y para la popularidad del primer ministro.

En agosto el consumo se redujo a 1,6% interanual por las dificultades de las familias de hacer frente a sueldos estancados y aumentos de precios, principalmente en la energía.

‘Es la decisión política más importante de Abe desde que asumió el cargo. Japón está llevando a cabo un experimento excepcional y su decisión es crucial para poner a prueba la ‘Abenomics”, dijo a la AFP Tomoaki Iwai, profesor de ciencia política en la universidad Nihon de Tokio.

El país se enfrenta a su colosal deuda pública (245% del PIB, según cifras del Fondo Monetario Internacional), la más importante de las economías desarrolladas, que aumentó exponencialmente en los últimos años por el intento de estimular la economía con gasto público y por el envejecimiento de la población.

Sin embargo algunos economistas dudan de la efectividad de la ‘Abenomics’ y advierten de la intención del gobierno de aumentar el impuesto sobre el consumo hasta un 10% en 2015. El desempleo sigue siendo bajo, pero aumentó en agosto hasta el 4,1%, frente al 3,8 del mes de julio.

Hasta ahora los empresarios han apoyado las reformas de Abe. El banco central japonés publicó el lunes su encuesta trimestral sobre la confianza de los empresarios, que subió 8 puntos, hasta +12, en septiembre, su más alto nivel en cinco años.

‘Las empresas todavía son prudentes a la hora de invertir y están preocupadas por el posible impacto negativo del aumento de impuestos’, explica Hideki Matsumura, economista principal del Japan Research Instituto con sede en Tokio.