Australia infligió una humillante derrota a Nueva Zelanda por 34-2 y se proclamó este sábado campeona del mundo de Rugby a 13, tras una final celebrada en el estadio de Old Trafford en Manchester.

Los Canguros fueron los dominadores absolutos de un partido en el que anotaron cinco tries, por medio de Billy Slater (2), Cooper Cronk y Brett Morris (2), además de 14 puntos con el pie del pateador Jonathan Thurston (cinco transformaciones y dos penales).

Los Kiwis neozelandeses, que trataban de defender su corona mundial, apenas pudieron anotar un penal por parte de Shaun Johnson.