Las salidas a bolsa se reanudarán en China en enero, después de haber sido suspendidas durante más de un año, anunció este lunes la autoridad de regulación financiera, tras la promesa del Partido Comunista de darle más espacio a la iniciativa privada.

Unas 760 empresas esperan salir a los mercados de valores de China continental y unas 50 podrán hacerlo de aquí a finales de enero, indicó en un comunicado la Comisión de Regulación de los Mercados Financieros (CSRC).

El Estado chino mantiene un estricto control sobre la economía, la segunda mayor del mundo, y las introducciones en Bolsa dependen de autorizaciones administrativas arbitrarias, a menudo obtenidas tras un largo proceso.

Según las directrices publicadas durante el fin de semana por la comisión reguladora, las autoridades dejarán que los inversores y el mercado evalúen el valor y los riesgos de los nuevos títulos ofrecidos en bolsa. Hasta ahora, el regulador se centraba más bien en los beneficios generados por la compañía candidata.

Estas directrices se inscriben en el marco de las reformas anunciadas a mitad de noviembre tras una reunión plenaria del comité central del Partido Comunista Chino, que quiere darle ‘un papel decisivo’ al mercado en la economía.

Pekín suspendió las entradas a bolsa en noviembre de 2012, durante una importante transición en la dirección del Partido Comunista, para frenar la euforia bursátil y estabilizar los mercados.

La perspectiva de una llegada masiva de nuevos títulos en los meses venideros pesó este lunes en la Bolsa de Shanghai, que perdió un 0,59% al cierre de una sesión en la que llegó a caer un 2,16%.

Según Zhang Yanbing, analista de la correduría Zheshang Securities, se teme ‘una multiplicación masiva de las salidas a Bolsa de nuevas empresas, que podrían monopolizar los capitales de los inversores’ en detrimento de las acciones ya cotizadas. No obstante, añade, los inversores verán el lado positivo a largo plazo.

La autoridad reguladora indicó igualmente que permitirá de forma experimental a ciertas empresas emitir acciones preferentes, más rentables, para ofrecerles nuevos medios de captar fondos. Los inversores esperaban esta reforma desde hace varios años.