Según la resolución judicial, Edilberto Otoniel Orozco y Edy Antolín Barrera, fueron condenados cada uno a 160 años de cárcel inconmutables por el delito de femicidio y a otros 20 por violación con agravación de la pena. 

Mientras que Carlos Enrique Miranda, fue sentenciado a 3 años por delito de encubrimiento propio.

Un hijo de Edilberto, Darwin Orozco, fue absuelto por el tribunal por falta de pruebas fehacientes en su contra. 


Las muestras de ADN, vídeos de vigilancia y el vehículo utilizado para cometer el hecho, fueron pruebas suficientes para que el tribunal encontrara culpables a los tres guatemaltecos del cuádruple crimen.