La economía brasileña se contrajo un 0,5% en el tercer trimestre respecto al segundo, la primera contracción del PIB desde el trimestre inicial de 2009, cuando la actividad económica retrocedió el 1,6%, informó este martes el oficial Instituto Brasileño de Geografía y Estadística.

El resultado coincide con las previsiones más negativas anticipadas por el mercado. Frente al mismo período de 2012, la economía brasileña, séptima del mundo, creció 2,2%.

El ministro de Hacienda, Guido Mantega, había proyectado un crecimiento mayor, de 2,5% en relación al mismo periodo del año pasado. El resultado del PIB entre julio y setiembre, comparado con el trimestre anterior, revela que la agropecuaria retrocedió 3,5%, contra un avance de 0,1% de la industria y los servicios. El consumo de las familias avanzó 1%.

En relación con el mismo trimestre del año pasado, la industria avanzó 1,9%, y los servicios 2,2%, pero la agropecuaria retrocedió 1%.

La economía brasileña creció 1,8% en el segundo trimestre en relación al anterior (según cifras revisadas), superando las expectativas del mercado y +3,3% sobre el mismo período del año anterior.

‘Esperábamos un crecimiento negativo en este tercer trimestre, especialmente tras el segundo trimestre que había tenido un inusual repunte. No es una recesión, pero indica que volvemos a un crecimiento más modesto, tal vez un avance de 0,5% en el próximo trimestre, que llevará el PIB del año a 2,3%, un poco peor de lo que esperábamos’, estimó la analista del Instituto Brasileño de Economía (IBRE) Silvia Matos, en declaraciones a la AFP.

‘Y probablemente en 2014 sea más modesto: un crecimiento de 1,8%’, dijo.

Brasil ha enfrentado dos años de alicaído crecimiento, con un alza del PIB de apenas 1% en 2012 (según las últimas cifras revisadas publicadas este martes), y de 2,7% en 2011, tras un espectacular 7,5% de 2010.

Para este año, las últimas previsiones del mercado divulgadas el lunes anticipan un crecimiento de 2,5%, y para 2014 la estimación es de 2,11%.

Uno de los principales dilemas de la política económica brasileña es que debe navegar entre el impulso al crecimiento y el control de la inflación, que en junio alcanzó 6,7%, superando el máximo de la meta oficial de 6,5%. Actualmente la inflación ronda 5,8%.

‘El Gobierno dejó subir mucho la inflación, con una política muy orientada al crecimiento, con gasto público, y dejó la parte fiscal fragilizada. Ahora no tiene mucho margen de maniobra’, dijo Matos.

La presidenta, Dilma Rousseff, es favorita a la reelección en las presidenciales de 2014, un año estelar para Brasil que acogerá también la Copa del Mundo de fútbol.

‘La economía con crecimiento moderado, la inflación todavía controlada, y un desempleo de 5,5% -rondando mínimos históricos- no son indicadores tan malos como para impedir la reelección, aunque tampoco la garantizan’, dijo a la AFP Ricardo Ribeiro, analista de MCM Consultores.