India rechazó este miércoles un compromiso en la reunión ministerial de la OMC en Bali, alejando aún más la posibilidad de un acuerdo sobre la liberalización del comercio mundial, pendiente desde hace 12 años.

India, que lidera los 46 países en desarrollo del ‘G33’, exige poder aumentar las subvenciones a los productos agrícolas para ayudar a los agricultores y mantener los precios bajos para los más pobres, lo que se topa con las reglas de la OMC, que lo ve como una forma de ‘dumping’.

‘Las cláusulas sobre restricciones (a las subvenciones agrícolas) no se pueden aceptar en su forma actual’, declaró el ministro de Comercio indio, Anand Sharma, confirmando los temores de que India iba a ser inflexible sobre este punto central en las negociaciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Para India, la seguridad alimentaria ‘no es negociable’, dijo el ministro Sharma, antes de asegurar que ésta es la ‘decisión final’ de su país.

Con unas elecciones legislativas a la vista en mayo, el gobierno indio quiere poner en marcha un programa para ofrecer a precios artificialmente bajos alimentos básicos a más de 800 millones de pobres del país.

Estados Unidos, que se opone de plano a estas prácticas, ha propuesto un compromiso que consiste en ofrecer una ‘cláusula de paz’ de cuatro años, según la cual no se impondrán sanciones contra los países que superen el techo de las subvenciones para un programa de seguridad alimentaria.

Pero Delhi y el G33 rechazan este periodo de gracia, y prefieren una exención ‘hasta que se acuerde una solución permanente’, explicó Sharma.

‘Los desequilibrios históricos de las reglas del comercio mundial deben corregirse para garantizar un orden justo y equitativo’, estimó el responsable indio, antes de subrayar que la ‘agricultura sostiene a millones de campesinos’. ‘La seguridad alimentaria es esencial para 4.000 millones de personas en todo el mundo’, advirtió.

Jarro de agua fría

Esta posición de India echó un jarro de agua fría en la conferencia ministerial de Bali, que ha sido calificada como la reunión de la ‘última oportunidad’ para relanzar las negociaciones de la Ronda de Doha, con el fin de reducir barreras al comercio mundial, y que llevan estancadas desde 2001.

‘Soy optimista por naturaleza, pero hoy debo confesar que me siento un poco mal’, reaccionó el Comisario europeo de Comercio, Karel de Gucht, visiblemente afectado tras la posición de Nueva Delhi.

‘Una solución no es imposible, pero con la condición de que India muestre la flexibilidad necesaria’, añadió, con una franqueza inhabitual en este tipo de reuniones. El comisario europeo advirtió de que ‘las consecuencias de un fracaso son claras’. ‘No nos engañemos, es la suerte de la OMC como un todo lo que está en juego’, alertó.

De Gucht estima así que un fracaso de la reunión en Bali amenaza la existencia misma de la organización como instancia de resolución de conflictos comerciales, una función ‘muy importante para la Unión Europea y para EEUU’ en particular, aseguró.

La reunión ministerial intenta llegar a un acuerdo sobre el llamado ‘paquete de Bali’, que cubre menos del 10% de las ambiciones de la Ronda de Doha: la agricultura, la ayuda al desarrollo y la facilitación de los intercambios comerciales, reduciendo la burocracia en las fronteras.

Pero muchos dudan de que incluso este ‘Doha light’ vea la luz en esta reunión, particularmente tras el fracaso de las negociaciones previas en Ginebra para traer a Bali un borrador de acuerdo que sirviera de instrumento de trabajo a los ministros de los 159 países miembros de la OMC.

No obstante, en los pasillos del congreso en la estación balnearia de Nusa Dua, responsables oficiales confirmaron que las negociaciones proseguían con India. Pese a ello, el ministro indio zanjó: ‘No he venido aquí para cerrar un acuerdo. He venido aquí para proteger los intereses de los pobres’.