El deporte es un elemento fundamental en la política exterior de Catar, deseoso de ‘llamar la atención sobre su existencia a los ojos del mundo’, estimó Pascal Boniface, director del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas (Iris), en una entrevista concedida a la AFP.

El emirato acoge esta semana la segunda edición de los ‘Doha Goals’, un foro internacional que reúne a multitud de instituciones, deportistas, gobernantes y empresas privadas con el fin de debatir sobre las últimas grandes tendencias del deporte mundial.

P: Se ha acusado a Catar de comprar grandes acontecimientos deportivos, pero el reciente escándalo sobre las condiciones de trabajo de los inmigrantes parece un duro golpe para el país.

R: ‘Catar, cuyo objetivo, al invertir en el deporte, es hacerse visible a los ojos del mundo, se ha dado cuenta de que la visibilidad no es sinónimo de popularidad. En cuanto a las condiciones de trabajo de los inmigrantes, su suerte no es peor que la de los inmigrantes del resto del Golfo. Pero sólo se habla de los que construyen estadios para el Mundial de 2022, en vez de hacerlo de los que construyen carreteras en Arabia Saudí. Porque es el fútbol, porque es una Copa del Mundo… La visibilidad, en ocasiones, puede tener un efecto perverso’.

P: ¿Podría esta situación cuestionar la organización del Mundial y de futuros acontecimientos deportivos?

R: ‘La Copa del Mundo está en entredicho, pero se disputará en Catar. En cuanto al resto, el país ha conseguido mucho éxito en los últimos años y no podrá seguir con este ritmo’.

P: El objetivo último de Catar, tras dos candidaturas infructuosas, es obtener la organización de unos Juegos Olímpicos ¿Lo conseguirán?

R: ‘Parece complicado. Los Juegos Olímpicos demandan muchas más infraestructuras que una Copa del Mundo de Fútbol y la comunidad deportiva internacional siente que Catar ya está bien servida. Cada vez habrá más candidatos para albergar unos Juegos Olímpicos, sobre todo países emergentes’.

P: ¿Ha logrado ya sus objetivos Catar al convertirse en un actor ineludible en el deporte internacional?

R: ‘Sí, ya que el primer objetivo de Catar es existir. Al ser un país pequeño y frágil, prefiere invertir en el deporte en vez de hacerlo en un sistema de defensa puntero. Se ha decantado por el ‘poder suave’, por su capacidad para ser popular. Un país puede serlo por su música, su cine, su gastronomía o su política deportiva… Es un poco lo que ocurre en Brasil y, en Catar, se suma además un objetivo de diversificación. El país tiene reservas energéticas, pero no puede depender únicamente de un recurso. El deporte se ha convertido en un factor para desarrollar el turismo y para hacerse notar a los ojos del mundo.

P: ¿Es Francia un país especial para Catar?

R: ‘Catar invierte en todo el mundo -de hecho lo hace más en Inglaterra que en Francia-, pero lo que ha marcado de verdad la diferencia es el París Saint-Germain.

La visibilidad de Catar antes y después de comprar el PSG no tiene nada que ver. Esta inversión (NDLR: 70 millones de euros por la compra al principio, 300 millones hoy tras los fichajes del equipo estos años) ha dado al país una visibilidad increíble, muy superior a los millones gastados en el sector inmobiliario y en el sector del lujo. Es una relación calidad-precio extraordinaria, máxime cuando se compara con los 1.300 millones de euros invertidos por los saudíes propietarios del Manchester City’.