Las brasileñas, por primera vez en semifinales del Mundial de balonmano femenino, quieren seguir haciendo historia y clasificarse ahora para la final, en el partido del viernes ante Dinamarca en Serbia.

La otra semifinal medirá al sorprendente equipo anfitrión, que derribó en cuartos al campeón olímpico y mundial Noruega, y a Polonia.

Brasileñas y danesas ya se midieron en la fase de grupos y allí las sudamericanas ganaron 23-18, con lo que parten como favoritas, a pesar de que en cuartos sufrieron muchísimo ante Hungría, a la que sólo pudieron superar tras dos prolongaciones (33-31).

‘Ahora somos mejores de lo que éramos en nuestro primer partido ante Brasil’, estimó Jan Pytlick, entrenador de Dinamarca, cuyo gran objetivo continúa siendo subir al podio en el Mundial-2015 que su país organizará.

Brasil cuenta con el efectivo más completo de los cuatro que continúan en liza y afronta el partido con la ilusión de estar ante una grandísima oportunidad de ir a por el oro.

‘Estoy seguro de que Dinamarca querrá tomarse la revancha (de la primera ronda). Tendremos que tener mucho cuidado, continuar jugando como lo hacemos desde el principio y ser fieles a nuestra filosofía’, subrayó el entrenador de Brasil, el danés Morten Soubak, que se enfrentará a su país natal.

Dinamarca tiene una presencia casi absoluta entre los entrenadores semifinales, ya que son tres. Además de Soubak y Pytlick, los técnicos del Brasil-Dinamarca, también es de ese país europeo Kim Rasmussen, el hombre al frente de Polonia.

Serbia se presenta como favorita ante las polacas, especialmente tras su hazaña de los cuartos al dejar fuera a las noruegas.

La presencia de las locales en las semifinales ha supuesto un incremento del interés por el Mundial de balonmano femenino en el país, que hasta ahora se había disputado sin gran entusiasmo popular entre el público serbio.