Verano ardiente con la fiebre del dólar en Argentina

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Una nueva fiebre del dólar que dispara la inflación y desangra las reservas del Banco Central está sofocando a la Argentina tanto como el ardiente verano austral que trajo la peor ola de calor en un siglo.

Las pizarras de las casas de cambio y bancos vuelven a arder por un dólar que toca en el mercado negro un nuevo récord de 11,95 pesos el viernes.

Semejante valor implica una brecha de más de 70% entre la cotización del billete verde paralelo, al que llaman ‘Blue’, y la oficial de 6,83 pesos que fija el Banco Central en línea con el gobierno de la presidenta Cristina Kirchner.

‘La oferta de dólares no cubre la fuerte demanda y por eso sube el precio’, explica Belén Olaiz, analista de la consultora Abeceb.com, en declaraciones a la AFP.

Las autoridades económicas están empeñadas en solucionar el atraso cambiario, que daña la competitividad de las empresas, mediante la devaluación del peso en un 24% en 2013 (de 4,90 a 6,50) y de 4,5% en lo que va del año.

Sin embargo, por ahora el gobierno está perdiendo la carrera porque cuanto más devalúa el peso, más aumenta el precio del ‘Blue’, mientras que las divisas atesoradas en el Banco Central no dejan de caer y acaban de perforar el piso de 30.000 millones de dólares.

Las reservas se desplomaron 12.700 millones de dólares en 2013 y acumulan una pérdida de más de 22.000 millones desde 2011, según un reporte de la consultora Econométrica enviado a la AFP.

‘Las expectativas pueden profundizar aún más el proceso de pérdida de reservas, suba de tipo de cambio legal e ilegal y la inflación’, dijo Nadin Argañaraz, del Instituto Argentino de Análisis Fiscal, en un informe a la AFP.

El problema histórico de la economía argentina es que el alza del codiciado dólar, casi un fetiche para los argentinos, arrastra al conjunto de los precios y las consultoras calculan una tasa anual de inflación superior al 30% para 2014.

Ventas atrasadas de soja

Kirchner espera que la turbulencia termine en marzo, cuando entren dólares de la soja y otros productos agrícolas, un maná del cielo para el Banco Central.

‘Por ahora los exportadores retienen parte de la cosecha (2013)’, justificó Olaiz, al señalar que aguardan vender su producción a un mejor precio.

El dilema argentino de la ‘restricción cambiaria’ viene desde 2011, cuando Kirchner impuso un cepo que prohíbe la venta de dólares para ahorro.

Este cepo se fue profundizando cada año, con impuestos al turismo en el extranjero y a los autos de lujo importados, además de límites a las compras externas pese al grito en el cielo que pusieron los socios del Mercosur.

‘Mientras haya cepo cambiario, jamás ingresarán dólares’, pontificó Javier Gonzalez Fraga, consultor y exgobernador del Banco Central.

La autoridad monetaria es, además, la única fuente de financiamiento para pagar la deuda y en 2013 giró al gobierno a tales fines 5.169 millones de dólares, que agravaron la sangría.

Sin embargo, no sólo se ven luces amarillas, y a veces rojas, en el tablero de la economía argentina.

‘El ‘Blue’ induce expectativas negativas, pero no se corresponde con una economía que tiene ciertos problemas pero que también está creciendo, está desendeudada y tiene un resultado comercial positivo’, dijo Aldo Ferrer, veterano economista considerado el padre del modelo kirchnerista.

La economía creció 5,4% entre enero y setiembre último, con un superávit de la balanza de comercio estimado en casi 10.000 millones de dólares y un consumo interno elevado, con récord de casi un millón de automóviles vendidos.

Pero la tensión cambiaria existe. El expresidente Néstor Kirchner (2003-2007) decía: ‘Con el dólar no se jode (no se juega)’, señalando que es un termómetro de la economía y que no se deben subestimar jamás sus fluctuaciones.