El español Nani Roma, quien ganó este sábado en Valparaíso (Chile) el Dakar-2014 en autos al volante de un Mini, se convirtió en el tercer piloto que logra imponerse en motos y después en autos en el célebre rally, despúes de los franceses Hubert Auriol y Stéphane Peterhansel.

El piloto catalán de 41 años, nacido en la localidad de Folgueroles, consiguió sumarse a esta prestigiosa lista tras una carrera dura y llena de éxitos.

Joan (Nani) Roma Cararach participó por primera vez en un Dakar en 1996 con una moto y logró imponerse en el rally más famoso del mundo en 2004 sobre las dos ruedas de su KTM.

Antes de lograrlo, Roma tuvo que superar todo tipo de dificultades que se tradujeron en un triste palmarés de siete abandonos en sus ocho primeras participaciones. Tuvo que afrontar numerosas caídas, muchas, y emprender luego un trabajo con un psicólogo para tratar de comprender qué pasaba.

Pero, ¿por qué continuar intentándolo? ‘Cuando era pequeño, leí muchas veces un libro que me regaló mi madre sobre la historia del Dakar’, contó el español el año de su primera victoria. ‘Las historias me impresionaron y soñaba todas las noches con el Dakar’.

Con 18 años se compró una moto y decidió poner fin a una prometedora carrera como arquero de fútbol.

Como si hubiera estado esperando una señal para pasar página, Roma puso fin en 2004 a nueve años de colaboración con KTM, todos ellos participando en el Dakar, para fichar por Mitsubishi.

‘Yo ya tenía en la cabeza la idea de correr en autos después de ganar en motos. Hice una prueba con un auto muy bueno y me di cuenta de que podía ser competitivo’, contaba en aquel momento. Y no se equivocaba: acabó en sexto lugar en su primera participación en la categoría de autos.

Alto (1,93 m), Nani Roma es uno de los pilotos más simpáticos y accesibles del circuito y, además, habla fluidamente inglés y francés.

El español asumió el liderato de la clasificación general de esta edición de 2014 el 9 de enero, tras la quinta etapa disputada entre Chilecito y San Miguel de Tucumán, en Argentina, el mismo día que su mujer, que con 44 años disputaba su tercer Dakar, tenía que abandonar la carrera por problemas mecánicos.

El exeterno perdedor se había convertido ahora en un piloto eficaz y con sentido de la oportunidad. ‘Hay muy pocos aspectos negativos en su conducción’, estimó su copiloto, el francés Michel Pétrin. ‘Hemos pasado por algunas dificultades juntos, es un tipo inteligente, abierto y que acepta las críticas’.

Una apertura de carácter que no excluye, en absoluto, la ambición.

‘Mi objetivo es claramente la victoria’, afirmó el piloto catalán antes de la salida. ‘Los argumentos son claros: el auto es bueno. Mejoramos notablemente el reparto del peso. Además, Michel Périn y yo formamos un muy buen equipo y llegamos con toda la confianza’.