El gobierno de Argentina adoptó una nueva estrategia monetaria, permitiendo que el peso se devaluara un 13,9% en dos días, un nivel que no se veía desde el año 2002, con el objetivo de enviar una señal de confianza a los mercados.

En un contexto de incertidumbre general sobre las reservas del Banco Central, la inflación y la competitividad de la economía argentina, el peso cerró el jueves a 8,019 unidades por dólar, sumando una caída de 11,1% en el día.

En lo que va de enero, la moneda local se devaluó 18,6% contra una depreciación de 24% en todo 2013.

Este jueves, el Banco Central (BCRA, autoridad monetaria) se mantuvo al margen de las operaciones tal como hizo el miércoles, en contraposición a la rígida intervención del mercado que llevó adelante durante los últimos diez años.

‘Lo que estamos viendo es un cambio de estrategia (gubernamental) que apunta a acelerar muchisímo la devaluación, tipo ‘shock’, y no tan gradual’, dijo a la AFP Juan Pablo Rondero, analista de Abeceb.com, para quien la gradualidad de la devaluación en el último mes y medio ‘fue poco eficiente y se siguieron perdiendo reservas’.

Las reservas monetarias se desplomaron de 52.000 a 29.000 millones de dólares desde 2011 y casi 1.000 millones desde enero pasado.

Segun Boris Schlossberg, de BK Asset Management (Nueva York), ‘hay un gran temor de que el país se esté quedando sin reservas de divisas y por lo tanto no vaya a tener ningún estatus comercial viable’.

‘Lo que estamos viendo es un cambio de estrategia (gubernamental) que apunta a acelerar muchisímo la devaluación, tipo ‘shock’, y no tan gradual’, dijo a la AFP Juan Pablo Rondero, analista de Abeceb.com, para quien la gradualidad de la devaluación en el último mes y medio ‘fue poco eficiente y se siguieron perdiendo reservas’.

Las reservas monetarias se desplomaron de 52.000 a 29.000 millones de dólares desde 2011 y casi 1.000 millones desde enero pasado.

Neil Shearing, de Capital Economics (Londres), lo explica de la siguiente manera: ‘durante los últimos tres años, las autoridades han vendido reservas de divisas para amortiguar la caída de la moneda que resultaría de una combinación de fuga de capitales y deterioro de las cuentas corrientes de Argentina (…)’. Sin embargo, las reservas cayeron y ‘parece que las autoridades decidieron que el precio de defender la moneda es demasiado grande y se han inclinado ante lo inevitable’.

En Argentina, el brusco viraje gubernamental ha sido interpretado como un reconocimiento del atraso cambiario, según el cual el valor del peso no seguía el paso de una inflación anual que las consultoras privadas calculan en casi 30%, y que era motivo de fuertes reclamos de las patronales empresariales por la falta de competitividad en la economía.

En este contexto, expertos señalan la actitud de la presidenta Cristina Kirchner, que apareció el miércoles en público luego más de un mes de silencio, y no hizo comentario alguno sobre el nerviosismo cambiario ni la decisión de liberar el mercado.

Incertidumbre que genera tensión

Para frenar la severa restricción externa de divisas, el gobierno estableció duros controles cambiarios y comerciales.

Kirchner impuso la prohibición de venta de dólares para ahorro, con duros impuestos al turismo y a las compras al exterior por internet, además de trabar algunas importaciones, política que dañó sus relaciones con los socios del Mercosur.

En el mercado marginal que nació al calor de las prohibiciones y los controles, el denominado dólar ‘Blue’ superó los 12 pesos, pero su apreciación se moderó a raíz de la incertidumbre sobre el tipo de cambio oficial, según diarios económicos.

Actualmente, existe una creciente tensión vinculada a que los operadores económicos desconocen hasta dónde quiere el gobierno llevar el valor de la moneda en relación con el dólar.

‘El riesgo es que la devaluación empuje la inflación y sería una carrera con los precios, lo que genera recesión’, dijo Jorge Remes Lenicov, consultor y exministro de Economía.

Carlos Malamud, experto para América Latina del Real Instituto Elcano (Madrid), sostuvo que ‘la situación es muy distinta a la de 2001’, pero también indicó a la inflación como un posible problema.

Este tipo de variaciones suelen tener un impacto ‘muy repentino y severo en toda la economía’ y muchas transacciones se congelan ‘ya que nadie sabe cuál es el valor real del peso. Eso en sí mismo crea una dinámica económica muy negativa’, explicó por su parte Boris Schlossberg.

Para evitar que la devaluación termine siendo inútil, Rondero dijo que ‘cuando se llegue al número deseado por el Banco Central, hay que subir las tasas de interés y defender el tipo de cambio’.

La economía argentina venía creciendo desde 2003 al 8% anual en promedio, pero el ritmo bajó y las consultoras esperan alzas del producto interno bruto en torno al 1% o 2% para 2014.

‘Si tenemos en cuenta que el crecimiento ya no es lo que era, no es que la fiesta se haya acabado, pero el viento de cola ya no sopla como antes’, sostuvo Malamud.