En las últimas semanas, los medios de comunicación han publicado resultados de distintas encuestas del año pre-electoral. Estas muestran la opinión de los guatemaltecos ante posibles pre-candidatos presidenciables y la intención de voto. Los resultados son bastante similares, quien está en segundo lugar en los listados son aquellos ciudadanos que “no saben” o “no responden” a la pregunta sobre su intención de voto. Todo esto me ha hecho reflexionar en el siguiente punto: ¿en qué debemos basar nuestro criterio para votar el próximo año?

Más allá de prestarle atención a las estadísticas, los “punteros”, las tendencias y los números, nos animo a que hagamos un análisis mucho más profundo para las próximas elecciones. Debemos prestar atención a quiénes son nuestros potenciales gobernadores detrás del antifaz retórico, qué los hace meritorios de tal tarea y, principalmente, qué tan comprometidos están con los principios de República Democrática que rigen en nuestra nación.

La tarea de ser Presidente es mucho más compleja que ser la cabeza del gobierno. Supone una formación profesional, técnica y, sobretodo, en valores. Quien sea nuestro próximo presidente debe ser una persona íntegra, honesta y que cumpla su palabra. Debe respetar la independencia de poderes y formar parte de ello, estar consciente de sus responsabilidades y mostrar compromiso con los ciudadanos, las instituciones y la República que presidirá.

Nuestra Guatemala es una Democracia joven con una Constitución que está por alcanzar los 29 años de vigencia. Requerimos de un liderazgo que fortalezca los cimientos institucionales de nuestra república a la vez que construya sobre un verdadero plan de desarrollo incluyente y de largo plazo. Eso requerirá que nuestro futuro gobernante reúna capacidades de diálogo y que cuente con la credibilidad de plurales actores para afianzar esa agenda de largo plazo. Ojalá que sea alguien quien valore el camino de aquellos que le han precedido en ese recinto de poder y quien tome como insumos acuerdos tales como el Primer Acuerdo Nacional Sobre Desarrollo Humano, firmado en el ENADE 2013. No obstante, aún hay muchos diálogos por entablar y temas por abarcar, lo que implica habilidades para negociar y lograr acuerdos para beneficio de todo el país.

Por último, una sola golondrina no hace verano. Por consiguiente, estaré atento a entender de quienes se hará acompañar cada uno de los potenciales gobernantes. Ojalá que nos confíen la información de sus equipos antes de pedirnos la confianza de nuestro voto.

Entonces, ¿por quién votaré en el 2015? Aún no lo sé. Lo que si les ofrezco es usar los anteriores criterios para tomar una decisión a conciencia. Está en el poder de nuestro voto la definición del futuro de nuestra nación. Vale la pena que prestemos atención a cada detalle y profundicemos en nuestro análisis, en palabras del enigmático escritor Isaac Asimov, “si el conocimiento puede crear problemas, no es a través de la ignorancia que los resolveremos”.

www.salvadorpaiz.com 

@salva_paiz