En el juicio que se desarrolla en contra de nueve presuntos Zetas por la matanza de 27 jornaleros en la Libertad, Petén, en mayo de 2011, el Ministerio Público (MP) le imputó a los procesados los delitos de asesinato y plagio o secuestro, cada uno de estos contempla una pena máxima de 50 años, por lo que la Fiscalía prevé pedir 100 años por cada víctima.

Ante el Tribunal de Mayor Riesgo B, declaró el segundo colaborador eficaz propuesto por el MP, quien aseguró haber sido miembro activo del Ejército de Guatemala y trabajador en la mencionada estructura criminal.

En su testimonio detalló la forma de reclutar y entrenar a los nuevos integrantes que se sumaban a la estructura criminal, quienes en un inicio eran solo militares guatemaltecos y mexicanos posteriormente civiles y por último pandilleros, a quienes entrenaban durante seis meses en el vecino país.

El colaborador explicó que debido a su entrenamiento como kaibil que fue instructor en la fuerza armada de la estructura, razón por la cual fue enviado de nuevo a Guatemala para que continuara reclutando a nuevos integrantes.


Z200

El testigo comentó que en México conoció al Z200 quien manifestaba su interés en controlar los corredores guatemaltecos por donde se trasegaba la droga. Además indicó que el mexicano aseguraba que para poder tener el control debía combatir contra los integrantes del Cartel del Golfo quienes tenían presencia en varias partes del país.

Los primeros grupos de Zetas iniciaron operaciones en Guatemala lo hicieron en Huehuetenango, Alta Verapaz y Petén.
El primer testigo que declaró comentó que había alertado al 110 de la PNC sobre el plan macabro, pero la agente que contestó la llamada le dijo que necesitaba tener pruebas para que pudieran proceder.