La inquietud por la situación económica de varios países emergentes se extendía el lunes, causando importantes depreciaciones en sus divisas nacionales.

‘Las monedas de los países emergentes se han debilitado desde mediados de enero, pero dos elementos han acentuado las presiones’, indica Sébastien Barbe, especialista de economías emergentes en el Crédit Agricole: el retroceso en la producción manufacturera en enero en China y la caída del peso argentino la semana pasada, ‘factor que dio paso a un cierto movimiento de pánico en los mercados’.

Las divisas de los países emergentes son víctimas del cambio de la política monetaria de Estados Unidos, que está pasando de una extrema flexibilidad y vocación de estímulo, con bajos tipos de interés, a un gradual endurecimiento.

Eso provoca desde los países emergentes una fuga de capitales, ahora atraídos por el rendimiento de las obligaciones estadounidenses

A ello se añade, según Barbe, un cierto ‘nerviosismo político’ en varios países, como Turquía, pero también en otros (Brasil, India, Sudáfrica, Indonesia) donde hay previstas elecciones nacionales este mismo año.

China completa el panorama. Cuando la segunda economía mundial, uno de los motores de la reactivación mundial, muestra señales de debilidad –como la caída de su producción manufacturera– crecen las inquietudes para las naciones emergentes.

El impacto de todos estos factores fue muy visible este lunes en las monedas nacionales.

El banco central turco anunció una reunión de urgencia para el martes de su comité monetario, en momentos en que la lira turca (LT) sigue en caída libre, alcanzando nuevos mínimos, a más de 2,38 LT por dólar y 3,26 LT por euro.

La lira padece además desde hace casi dos meses los efectos de la tormenta política provocada por un escándalo de corrupción que salpica al primer ministro Recep Tayyip Erdogan.

En Sudáfrica, el rand sudafricano tocó el lunes un mínimo en cinco años, afectado por la volatilidad de los capitales que salen de los mercados emergentes, pero también en un contexto particular de huelgas en sus minas de platino y dificultades presupuestarias.

La divisa sudafricana llegó a 11,25 rands por dólar en la mañana del lunes.

‘El rand ha caído 25% ante el dólar respecto a mayo pasado’ subrayó Shilan Shah, analista de Capital Economics. ‘Hay riesgo de que siga cayendo más en los próximos meses’ añadió.

Sudáfrica forma parte del club de los cinco países considerados como frágiles por los operadores –con Brasil, India, Indonesia y Turquía– debido a sus importantes déficits de cuentas corrientes.

También el rublo ruso proseguía este lunes su depreciación, tras haber alcanzado ya el viernes un mínimo histórico frente al euro, cuando superó el umbral de los 47 rublos, batiendo su récord establecido en febrero de 2009.

La divisa rusa sufre también por la ralentización de la economía de Rusia. Además, el banco central de este país ha decidido reducir progresivamente su arsenal de medidas que enmarcaban al rublo, para dejarlo flotar libremente desde 2015.

El temor a un contagio a la zona euro de los riesgos que acechan a los países emergentes fue sin embargo descartado este lunes por el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem.

‘No creo que haya algún contagio en la zona euro de los riesgos en las economías emergentes’, dijo Dijsselbloem.

Pero las principales plazas financieras mundiales se orientan a la baja en los últimos días por la inquietud que generan las economías de los emergentes.

En fin, también existe la preocupación entre algunos economistas de que ha llegado el fin del crecimiento ‘a tasas chinas’para muchos países emergentes, que ingresan ahora en un periodo de turbulencia sin habar reformado lo suficiente sus economías.