Japón registró un déficit comercial récord en 2013, una mala noticia para el primer ministro del país, el conservador Shinzo Abe, cuya política de reactivación económica hizo caer el yen y multiplicó por tanto la factura energética.

El desequilibrio de la balanza comercial de la tercera potencia económica mundial ascendió a 11,475 billones de yenes (82.000 millones de euros al cambio actual), un 65% más que en 2012, que ya fue anterior récord en la materia.

Japón era, sin embargo, un país acostumbrado a los superávit comerciales gracias a la fuerza de su sector exportador, en los ámbitos del automóvil, la electrónica o la maquinaria, pero las condiciones del comercio internacional japonés han cambiado profundamente desde la catástrofe nuclear de Fukushima en marzo de 2011. Ello provocó el paro, por precaución, del conjunto de reactores nucleares del país. Para compensar, las compañías eléctricas deben importar más hidrocarburos para hacer funcionar sus centrales térmicas.

A ello se añade la política de Abe, que llegó al poder en diciembre de 2012. Para sacar al país de una catastrófica deflación, el primer ministro instó al Banco de Japón (BoJ) a flexibilizar su política monetaria. Uno de los objetivos de este cambio de política económica era acabar con un yen demasiado fuerte, que lastraba las exportaciones ‘made in Japan’.

Pero la depreciación del yen superó todas las expectativas en 2013 (21% ante el dólar y 26% frente al euro), lo que disparó el coste de las compras de petróleo, gas natural licuado y otros productos que Japón necesita (alimentación, semiconductores, smartphones, etc). Ello hizo que las importaciones aumentaran un 15% en valor a 81,262 billones de yenes (580.000 millones de euros), el nivel más alto desde el lanzamiento de esta estadística en 1979.

El valor de las exportaciones también subió cerca de un 10% a 69,788 billones de yenes (498.000 millones de euros), impulsadas por la depreciación del yen ante las divisas extranjeras, pero no lo bastante como para compensar el incremento de las importaciones. ‘El déficit comercial podría agravarse en el primer trimestre de 2014, ya que los consumidores van a aumentar sus compras (de productos importados) ante la esperada alza de la tasa sobre el consumo en abril’, advierte Marcel Thieliant, investigador de Capital Economics.

Este aumento de impuestos, considerado necesario para controlar la colosal deuda pública del país, constituirá un test importante para la política de Abe, conocida popularmente como ‘Abenomics’.

Además de flexibilizar la política monetaria, las autoridades niponas llevan a cabo desde el año pasado gastos presupuestarios de apoyo a la actividad económica y han prometido reformas estructurales para favorecer la actividad de las empresas.

La Bolsa de Tokio ha saludado el primer año de los ‘Abenomics’ con un aumento del 57% de su principal índice Nikkei 225 en 2013. Pero esa exuberancia no se refleja entre las clases medias y populares, que hasta ahora no se han beneficiado tanto de la esperada reactivación.

En efecto, cerca del 73% de los japoneses afirma no haber sentido los efectos benefactores de los ‘Abenomics’, según un reciente sondeo de la agencia de prensa Kyodo.