La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed, equivalente al banco central) debería continuar reduciendo progresivamente su respaldo monetario a la economía tras una reunión de su Comité de Política Monetaria que se realizará el miércoles, la última bajo la presidencia de Ben Bernanke.

‘Prevemos que el Comité de Política Monetaria (FOMC) reduzca el estímulo en otros 10.000 millones de dólares’, señalaron los economistas del departamento de Investigación de Nomura, coincidiendo con lo esperado por la mayoría de los analistas.

Las inyecciones mensuales de liquidez de la Fed caerían así a 65.000 millones de dólares, compuestas probablemente por 35.000 millones en compras de bonos del Tesoro y 30.000 millones en títulos endosados a deudas hipotecarias (MBS), según Nomura. ‘La Fed debería reducir sus compras de activos en otros 10.000 millones de dólares, repartiendo equitativamente esta disminución entre los bonos del Tesoro y los MBS’, aseguró por su parte Paul Ashworth, de Capital Economics.

Seis semanas atrás, fundándose en una mejoría del mercado de trabajo, la Fed comenzó a reducir su respaldo monetario a la economía en 10.000 millones de dólares, a 75.000 millones por mes, manteniendo las tasas de interés en niveles cercanos al cero, como lo hace desde finales de 2008.

El presidente saliente de la institución, Ben Bernanke, dijo entonces que, vistos los datos económicos, las reducciones futuras serían ‘del mismo orden’. Un retiro ‘prematuro del respaldo monetario debe ser evitado’, advirtió de todas maneras la directora general del Fondo Monetario Internacional (FMI) Christine Lagarde, al tiempo que destacó la evidente ‘aceleración del crecimiento’ de la economía estadounidense generada por la demanda interna.

‘Una candidata de la continuidad’

La primera economía mundial exhibió, en efecto, signos de una consolidación del crecimiento, a pesar de las decepcionantes cifras del empleo. El último ‘Libro Beige’, una investigación sobre el estado de la economía realizada por la Fed y que abarca un período de seis semanas hasta comienzos de enero, pareció más optimista que sus ediciones precedentes, al evocar las perspectivas económicas ‘positivas’, un ‘crecimiento sostenido’ de la industria manufacturera y gastos en consumo ‘algo mejores que lo previsto’.

El informe sobre el mercado de trabajo en diciembre fue paradójico. El número de empleos creados fue mediocre (74.000), pero el desempleo cayó al 6,7%, muy cerca del límite de 6,5% hasta el cual la Fed prometió dejar sin cambios las tasas de interés.

Sin embargo, numerosos analistas, como Charles Plosser, presidente de la filial regional de la Fed en Filadelfia y nuevo miembro con derecho a voto del FOMC, estiman que no hay que sacar ‘demasiadas conclusiones’ del pobre número de empleos creados, en razón de que en diciembre se registraron temperaturas excepcionalmente gélidas que pueden haber incidido en esa variable, pero esta reunión del FOMC estará sobre todo marcada por el pasaje del mando de Bernanke, en el cargo desde hace ocho años, a Janet Yellen, la primera mujer en asumir la presidencia del banco central estadounidense. No está prevista una conferencia de prensa para dar cuenta del acontecimiento.

‘Si hubiera cambios en la política monetaria serán mínimos’, pronosticó Paul Ashworth, de Capital Economics, para quien Yellen es ‘la candidata de la continuidad’. Esta primera reunión anual del FOMC permitirá también ver a un organismo ampliamente renovado, con la rotación anual de cuatro miembros entre los presidentes de los bancos regionales.

De ahora en adelante participarán en las votaciones Richard Fisher, del banco de Dallas, y Charles Plosser, de Filadelfia, ambos con reputación de ‘halcones’ preocupados ante todo por la inflación, así como Sandra Pianalto (Cleveland) y Narayana Kocherlakota (Minneapolis), este último considerado como una ‘paloma’. La Fed debería dotarse próximamente de un nuevo vicepresidente, un cargo que recaería en Stanley Fischer, un exgobernador del Banco Central de Israel y número dos del FMI nominado por el presidente estadounidense, Barack Obama. Su designación depende de la ratificación del Congreso.