La Reserva Federal estadounidense (Fed, el banco central) debería continuar reduciendo sus inyecciones de liquidez a la economía tras la reunión que termina este miércoles, en el marco de una mejora de las condiciones locales y sin ceder ante las posibles complicaciones en los mercados emergentes.

El Comité de Política Monetaria (FOMC), presidido por última vez por Ben Bernanke, hará su decisión pública en un comunicado este miércoles. ‘Prevemos que el FOMC reduzca el estímulo en otros 10.000 millones de dólares’, señalaron los economistas del departamento de Investigación de Nomura, coincidiendo con lo esperado por la mayoría de los analistas.

Seis semanas atrás, fundándose en una mejoría del mercado de trabajo, la Fed comenzó a reducir su respaldo monetario a la economía, que pasó de 85.000 millones de dólares mensuales a 75.000 millones, manteniendo las tasas de interés en niveles cercanos al cero, como lo hace desde finales de 2008, en una política que favorece la inversión y creación de empleo.

Tras la reunión de esta semana, la recompra de activos caería a 65.000 millones de dólares mensuales, compuestas probablemente por 35.000 millones en compras de bonos del Tesoro y 30.000 millones en títulos endosados a deudas hipotecarias (MBS), según Nomura. Los analistas no prevén que las perturbaciones en los mercados emergentes hagan cambiar la decisión al banco central estadounidense.

Las monedas de Argentina, Turquía, Rusia y Sudáfrica, entre otros, han sufrido fuertes caídas en los últimos días, en algunos casos vinculadas precisamente a la perspectiva de un endurecimiento de la política de la Fed. Las perspectivas de disminución de compra de bonos del Tesoro por la Fed provocan una huida de los capitales desde los países emergentes hacia un billete verde revalorizado. Sin embargo, ‘está en los bancos centrales de estos países responder (a la devaluación), no en la Fed’, resumió Paul Ashworth, de Capital Economics. En este sentido, por ejemplo, India anunció este martes un aumento de 0,25% en su tasa directriz, situándola en 8%, y Turquía podría dar un paso similar.

Un retiro ‘prematuro del respaldo monetario debe ser evitado’, advirtió recientemente la directora general del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, al tiempo que destacó la evidente ‘aceleración del crecimiento’ de la economía estadounidense generada por la demanda interna.

‘La candidata de la continuidad’

La primera economía mundial exhibió en efecto signos de una consolidación del crecimiento, a pesar de las decepcionantes cifras del empleo.

El último ‘Libro Beige’, una investigación sobre el estado de la economía realizada por la Fed y que abarca un período de seis semanas hasta comienzos de enero, pareció más optimista que sus ediciones precedentes, al evocar perspectivas económicas ‘positivas’, un ‘crecimiento sostenido’ de la industria manufacturera y gastos en consumo ‘algo mejores que lo previsto’.

El informe sobre el mercado de trabajo en diciembre fue paradójico. El número de empleos creados fue mediocre (74.000), pero el desempleo cayó a 6,7%, muy cerca del límite de 6,5% hasta el cual la Fed prometió dejar sin cambiar las tasas de interés.

Sin embargo, numerosos analistas, como Charles Plosser, presidente de la filial regional de la Fed en Filadelfia y nuevo miembro con derecho a voto del FOMC, estiman que no hay que sacar ‘demasiadas conclusiones’ del bajo número de empleos creados, en razón de que en diciembre se registraron temperaturas excepcionalmente gélidas que pueden haber incidido en esa variable.

Esta reunión del FOMC estará sobre todo marcada por el pasaje del mando de Bernanke, en el cargo desde hace ocho años, a Janet Yellen, la primera mujer en asumir la presidencia del banco central estadounidense. No se prevé conferencia de prensa para dar cuenta del acontecimiento. ‘Si hubiera cambios en la política monetaria serán mínimos’, pronosticó Paul Ashworth, de Capital Economics, para quien Yellen es ‘la candidata de la continuidad’.

Esta primera reunión anual del FOMC permitirá también ver a un organismo ampliamente renovado, con la rotación anual de cuatro miembros entre los presidentes de los bancos regionales. De ahora en adelante participarán en las votaciones Richard Fisher, del banco de Dallas, y Charles Plosser, de Filadelfia, ambos con reputación de ‘halcones’ preocupados ante todo por la inflación, así como Sandra Pianalto (Cleveland) y Narayana Kocherlakota (Minneapolis), este último considerado como una ‘paloma’, más preocupado por el desempleo.

La Fed debería dotarse próximamente de un nuevo vicepresidente, un cargo que recaería probablemente en Stanley Fischer, un exgobernador del Banco Central de Israel y número dos del FMI nominado por el presidente estadounidense, Barack Obama. Su designación depende de la ratificación del Congreso.