La biatleta rusa Irina Starykh, suspendida tras dar positivo en un control antidopaje, anunció este jueves que deja el equipo nacional que irá a los Juegos Olímpicos de Sochi (Rusia), que empiezan la primera semana de febrero.

La Federación Internacional de Biatlón (IBU) anunció el miércoles que tres biatletas rusas y lituanas, cuyas identidades no fueron reveladas, serían suspendidas provisionalmente, tras haber dado positivo en un control antidopaje.

Starykh, que pudo ser una de ellas, informó a la Federación de Biatlón de Rusia (SBR) de que se retira de la selección para los Juegos para poder defenderse de la acusación.

‘Me encuentro en una situación difícil y creo que debo informarles de mi decisión de abandonar la selección por un periodo indeterminado’, escribió la atleta en una carta a la SBR publicada en la página web de la federación. ‘Pido a la SBR que me excluya del equipo hasta el final de la investigación y que informe de mi decisión a las organizaciones implicadas’, añadió la deportista.

Es un duro golpe para el equipo femenino ruso de biatlón, disciplina en la Rusia tiene muchas esperanzas de conseguir un oro olímpico, entre el 7 y el 23 de febrero.

Starykh y las otras dos atletas fueron suspendidas provisionalmente y deben esperar a la decisión de la comisión antidopaje de la IBU.

La Federación Internacional aseguró que no haría ningún comentario antes de saber los resultados de los contranálisis, que deben confirmar o desmentir los primeros resultados.

La IBU no indicó las competiciones donde se realizaron los controles sospechosos.

La federación rusa anunció el mismo miércoles una reunión de urgencia de su comisión antidopaje.

Rusia ha estado implicada en los últimos grandes casos de dopaje en este deporte, cuando en la temporada 2008-2009 dieron positivo por EPO figuras como Ekaterina Iurieva, Albina Akhatova y Dimitri Yaroshenko, que fueron suspendidos por dos años.