Para llevarlo a cabo, cuentan con alrededor de 200 auditores de la Intendencia de Fiscalización e incluirá la auditoría a establecimientos para verificar el cumplimiento de las obligaciones tributarias.

Lo que quieren verificar es que estén debidamente inscritos en la SAT, que se emitan facturas, que los documentos fiscales estén legales y la autorización de máquinas registradoras y equipo de cómputo.

Según se explicó en conferencia de prensa,  sus análisis de riesgo deben tener presencia masiva en los establecimientos comerciales, actividades de comercio exterior (importaciones y exportaciones), así como la revisión de inventarios.

Se estima que se verificará al 33% de contribuyentes, alrededor de 257 mil 400. Con esto también se busca persuadir a todos que cumplan con sus obligaciones fiscales.

Solo en enero visitaron 100 comercios como bares, restaurantes, tiendas de ropa, colegios, panaderías, abarroterías, gasolineras y personas que prestan servicios profesionales.

Parte de lo que encontraron fue que no contaban registros en la SAT y no tenían legalizada la serie de facturas por el órgano recaudador. Algunos fueron multados y otros fueron trasladados a un juzgado de alzada para proceder al cierre.

Según dijo a los medios de comunicación la ministra de Finanzas y presidenta del Directorio de la SAT, María Concepción Castro, se está exigiendo que se cumpla con las metas de recaudación, que asciende a Q52 mil 500 millones. Por lo que son necesarias esta medidas.