El ciclo se repite y pareciera ser cada vez peor.

Nuevamente el Gobierno Central de Guatemala afronta una crisis, esta vez la dolencia es de tipo financiera. Como regla de oro en cursos de finanzas personales se enseña que no se debe gastar más de lo que se gana, sin embargo partiendo de esa premisa es común que el gobierno falle al momento de la elaboración del Presupuesto General de Ingresos y Egresos del Estado, pareciendo ser que la regla general es que debe gastarse lo que no se tiene.

El proyecto de Presupuesto presentado por el Ejecutivo para el 2015 asciende a Q71 mil 814 millones de los cuales Q4 mil millones serían financiados con Bonos del Tesoro que están pendientes de aprobación por el Congreso de la República. Sin embargo el Partido Patriota no logra llegar a un acuerdo con los bloques opositores, recordando así los años en que la UNE gobernaba y ellos mismos se opusieron a la aprobación de los presupuestos. Parece ser una especie de “Karma político” para la bancada oficial que la ha obligado a plantear una reducción en el proyecto de presupuesto por Q2 mil millones. Reducción que pretende subsanar el fracaso de la SAT en alcanzar las metas de recaudación de este año; así como no lo logró en el 2013 y que probablemente no alcance en el 2015, siendo resultado de una mala reforma tributaria del 2012 y falta de estrategias agresivas contra la evasión fiscal, sobre todo en las aduanas fronterizas en donde se calcula, el fisco deja de percibir cerca de Q6 mil millones por contrabando.

Si bien es común que el presupuesto del año corriente sea mayor al año anterior, debemos considerar que su incremento esté fundamentado por las tasas de crecimiento del PIB, además de incremento en la recaudación tributaria. Contrario a esto, el Estado se endeuda para cerrar un déficit fiscal, producto de una mala estrategia de recaudación y cuya finalidad no será precisamente proyectos de inversión, sino más bien para su funcionamiento operativo, programas clientelares en vísperas del año electoral y peor aún el pago de deuda y sus intereses de presupuestos previos. ¡Así es! Deuda para pagar deuda, situación que está creando una burbuja que será insostenible en el tiempo.

A pocos días del que venza el plazo para que el Congreso apruebe el presupuesto 2015, pareciera que nos enfrentamos a un juego político en busca de consensos y defensa de intereses particulares. De esta forma ha sido noticia en los últimos días las constantes quejas de escasez de recursos para pago de sueldos de empleados públicos y otros servicios públicos. Declaraciones de funcionarios del partido oficial, ante la aparente escasez de recursos, han creado un sentimiento de amenaza a los contribuyentes, semejante a una extorsión, reflejada en instituciones delicadas que captan atención de medios como lo es el sistema de salud, desabastecimiento de medicinas, pago de sueldos atrasados a médicos y cierres de consultas externas en hospitales. De igual se conoce de la precaria situación en el Ministerio de Gobernación con patrullas de la PNC sin combustible y reos transportados a Tribunales en el Transmetro. Situaciones como éstas pretenden crear la percepción de urgencia para que el presupuesto se apruebe sin importar su fuente de financiamiento.

En medio de esta crisis de recursos vemos constantes señalamientos de despilfarros en entidades públicas, falta de transparencia en negocios de Estado y tráfico de influencias que se derivan en más corrupción. Por si fuera poco, vemos con descaro al Presidente Otto Pérez cada martes en medios nacionales tratando de vender una realidad que parece sacada de un cuento de ficción en donde las historias y situaciones abordadas no reflejan las preocupaciones diarias de los guatemaltecos. Este derroche de dinero en medios de comunicación nos acompaña durante toda la semana en medios radiales y televisivos haciendo publicidad de los “logros” de su administración.

Es necesario a corto plazo, en época de vacas flacas, priorizar el destino de los recursos a instituciones como Salud y Educación, sin dejar de lado el sistema de seguridad y justicia; de igual manera se debe ajustar el cinturón en gastos excesivos de las entidades públicas con la finalidad de reducir el gasto y por ende la dependencia de más deuda irresponsable. Así mismo urge una reestructuración de la SAT y del sistema tributario para incrementar la recaudación. Ojalá que el consenso presupuestario que se discute en estos días en el Congreso sea pensando en beneficio del país y no de intereses particulares. Espero esta vez seamos capaces de levantar la mano a tiempo para que no nos metan uno de los ya acostumbrados golazos con la aprobación de más deuda a través de acuerdos oscuros bajo la mesa por parte del Congreso.