Según lo expresado en la Habana, por el ultra terrorista Iván Márquez, uno de los negociadores de las FARC y miembro del Secretariado, instancia máxima que controla a esa organización terrorista colombiana, el secuestro del general Rubén Darío Alzate, está en manos del máximo responsable de ésa organización, Timoleón Jiménez. Para el “progresista” presidente Juan Manuel Santos, esas declaraciones lo ponen en el filo de la navaja, ante la sociedad colombiana y su Ejército, cada vez es mas notoria su simpatía pública (por decir lo menos) hacia los grupos terroristas, de los cuales, su hermano Enrique Santos Calderón utilizando los recursos propios de su labor como columnista del diario familiar “El Tiempo”, facilitó y participó en la fundación de la banda terrorista M-19, un engendro de las FARC, como lo aseguró Jacobo Arenas en una entrevista concedida al periodista Carlos Arango, respecto a la paternidad del M-19 por parte de las FARC: “Yo no sé si los compañeros del M-19 cuando se hacen estos planteamientos resulten afectados o no les guste. En realidad el M-19 surgió de una organización urbana de las FARC. Nosotros pusimos los hombres, pusimos la plata y pusimos pensamiento…”. Pero a lo dicho por Arenas, deberíamos de agregar que también el narcotráfico puso el dinero. Años más tarde, Juan Manuel Santos, luego de ser ministro del gobierno del ex presidente César Gaviria, y de haber contactado a Fidel Castro, realizó varios viajes entre 1995 y 1997 a la isla, volando desde Panamá en Cubana de Aviación y se reunió con Fidel y Raúl Castro, así como con los miembros del “Departamento América” integrantes del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, estructura cubana encargada de coordinar con todas las organizaciones terroristas vigentes en Latinoamérica, el Caribe.

Juan Manuel Santos fue reclutado por el Departamento América, para velar por los intereses cubanos y del las FARC, al incidir para que se originaran las zonas de despeje (salida de las unidades del Ejército colombiano) de la estratégica zona de “El Caguán”, consolidando de ésta manera, prácticamente un “territorio liberado” para las intenciones terroristas de avanzar políticamente en áreas en las que no habían podido hacerlo mediante sus estructuras armadas. En el año 1997, luego de una nueva visita a Cuba, se reunió en secreto con Raúl Reyes y Olga Marín y como secuela de esa reunión surgió la carta que envió a la Comisión Nacional de Conciliación, con la propuesta del despeje para las FARC. La carta fechada 22 de octubre de 1997, se puede obtener en la siguiente dirección electrónica. Carta de Juan Manuel Santos a la Comisión Nacional de Conciliación).
Ahora, luego de éste fortuito incidente que produjo la captura de un prestigioso general colombiano y sus acompañantes, el camarada Santos se vio obligado ante este agravio a las Fuerzas Armadas a interrumpir temporalmente las negociaciones con los terroristas en la Habana, que más que negociaciones, constituyen una artera “emboscada política” al Ejército Colombiano. De todos es sabido que el camarada Santos, oculto a la población, su autorización para que el máximo jefe terrorista viajara secretamente a Cuba en varias ocasiones el año pasado para reunirse con su equipo de negociadores.
Santos quien obtuvo su reelección este año, con la promesa de obtener “la paz”, realizada al pueblo colombiano, que desconoce sus intenciones y relaciones con los terroristas, agradeció las gestiones de Noruega y Cuba, países garantes del proceso de paz, (intrusos perversos que apoyan a los terroristas latinoamericanos) para que con sus injerencias, le ayuden a solucionar la peor crisis en estos dos años de negociaciones. Reiniciar las conversaciones sin que los terroristas entreguen a los rehenes y depongan las armas, será la guinda para desnudar el contubernio de las FARC y al “camarada Santos”.