“Remesas generan 100% más que vestuario, azúcar y café” portada La Hora del 17/11/14 con base a datos reportados por el Banguat para los primeros diez meses de 2014 en donde las remesas reportadas alcanzan los US$.4,649 millones y los tres principales productos de exportación hacia Estados Unidos US$.2,281.7 millones.

En el mismo periódico (pág. 2), se leen otros dos titulares: El primero resaltando declaraciones del Presidente Otto Pérez Molina sentenciando que las acciones de Obama beneficiarían a los migrantes. Y el segundo, una de Diputados que forman parte de la Comisión Legislativa del Migrante del Congreso de la República afirmando que aproximadamente 50 mil niños podrían beneficiarse.

En ambas declaraciones me impresiona la simpleza y la irresponsabilidad con la que los funcionarios abordan el tema. Si bien es cierto (y si el programa anunciado por Obama no es declarado inconstitucional) esto representa una buena noticia para los individuos que evaluaron las variables y oportunidades de prosperidad en el país, y las compararon con Estados Unidos a donde decidieron finalmente irse pues estaban seguros de encontrar un trabajo, aunque fuera con un estatus migratorio ilegal.

El “doing business”, “global competitive index”, “enabling trade index”, “índice de estado fallido”, “índice de libertad económica” y todos los demás con los que medimos en comparación con otros países nuestro nivel de atractivo a la inversión, se resumen y reflejan de mejor manera en esta cruda realidad, que remarca como no hemos avanzado lo suficientemente rápido para atraer los niveles de inversión necesarios para generar empleo para todas las personas que buscan trabajo. Y como a la vez eso resulta en la exportación exitosa de mano de obra. Y es por eso que me parece adecuado bautizar a esta cifra del peso de las remesas en la economía del país y la del número de personas que prefieren irse de Guatemala, como el nuevo índice de prosperidad individual de Guatemala.
Algunos temas para la reflexión de los que desde el Congreso y desde el Ejecutivo dicen discursos simples y vacíos -pero electoreros para quedar bien los migrantes-. En Estados Unidos en donde esos más de 1.5 millones de guatemaltecos trabajan de manera ilegal, la ilegalidad no es su principal problema, pues aquí eso podría compararse con los altos niveles de informalidad. Sin embargo, y en muchos casos aunque ellos lo hagan de manera ilegal, lo hacen para empresas que operan bajo sistemas legales, más eficientes y más flexibles que en los que operan las empresas guatemaltecas y eso les permite generar más empleo.

Estos sistemas más flexibles incluyen por ejemplo contratos de trabajo por hora, que les permite a los migrantes legales o ilegales optar a las plazas de trabajo temporales en temporadas de mayor producción en las fábricas, o trabajos por hora en turnos específicos acordes al diseño del negocio y puestos de trabajo disponibles en empresas de construcción y servicios.

Y por supuesto, la diferencia más importante, en Estados Unidos la infraestructura no sólo es más eficiente, simplemente existe. Hay generación eléctrica de cualquier tipo, carreteras, puertos, etc. Y cuando hay oposición, se hace dentro del marco legal, quien manifiesta e infringe la Ley para en la cárcel y paga las multas que se le asignan, no para los proyectos, ni quema y destruye los equipos, ni secuestra personas sin asumir las consecuencias.

Ojalá y en el Congreso como en el Ejecutivo entiendan de una vez por todas, antes de que sea demasiado tarde, que el grupito de oenegeros y sindicalistas que se oponen al desarrollo no representan a los guatemaltecos y ciertamente tampoco representan a los trabajadores que ya se fueron, ni a los que se quieren ir.