La definición es el tipo de predicado, que en una aserción, identifica la naturaleza de las unidades subsumidas bajo un concepto. El propósito de una definición es distinguir un concepto de todo otro concepto, y así, mantener sus unidades diferenciadas de todo otro existente.

Como la definición de un concepto se formula en términos de otros conceptos, nos permiten, no sólo identificar y retener un concepto, sino establecer las relaciones y jerarquías de la integración de todos nuestros conceptos, y por tanto la integración de nuestro conocimiento. De esa manera las definiciones preservan el orden lógico –no el cronológico –de la interdependencia jerárquica de nuestros conceptos.

Con excepción de algunos conceptos significativos, todos los demás se pueden definir y comunicar en términos de otros conceptos. Las excepciones son conceptos que se refieren a axiomas metafísicos y a formas de percepción. Como las formas de percepción son el material primario de la consciencia, no se pueden comunicar por medio del material que se deriva de estas. Estos conceptos se definen ostensivamente, como cuando decimos señalando con la mano: ““Por azul” quiero decir esto.” Las definiciones ostensivas también se aplican a los axiomas, por ejemplo: “por existencia quiero decir todo esto”, acompañado de un ademán que señala los objetos referidos. Como los conceptos axiomáticos son identificaciones de verdades primarias y por tanto irreducibles, la única forma de definirlos es por medio de definiciones ostensivas. En última instancia, todos los conceptos son reducibles a su base en entidades perceptuales que son lo dado, la base en el desarrollo del conocimiento humano.

El DENOMINADOR CONCEPTUAL COMÚN (DCC) es la o las características reducibles a una unidad de medición a través de la cual el hombre diferencia dos o más existentes de otros existentes que también la o las posean. Por medio del DCC podemos formar nuevos conceptos al integrar conceptos formados con anterioridad en clasificaciones más amplias o subdividiéndolos en clasificaciones más específicas. Una definición correcta debe especificar la característica distintiva de las unidades, e indicar la categoría de existentes de los que se han diferenciado. La característica distintiva de las unidades se vuelve la ‘differentia’ de la definición del concepto. Los existentes que poseen un DENOMINADOR CONCEPTUAL COMÚN –DCC, se convierten en el ‘genus’. La differentia aísla las unidades de un concepto de todo otro existente; el genus indica su conexión con un grupo más amplio de existentes.

La definición indica pues, a que grupo pertenece el concepto en cuestión –su concepto supraordenado, y cómo se diferencia de otros existentes del mismo grupo –sus conceptos coordinados. Un ejemplo puede ilustrar estas relaciones: cuando en nuestro ordenador archivamos y clasificamos en imágenes un grupo de fotos. El primer repositorio lo identificamos como imágenes; luego hacemos archivos para distintos grupos –imágenes de autos; imágenes de modelos; imágenes de edificios, etc. A cada una de esas carpetas la identificamos mediante una definición, donde el genus o género próximo es ‘imágenes’ y la differentia o diferencia específica es ‘autos’ para una; ‘modelos’ para otra; etc. Todavía podemos hacer una sub-clasificación y crear dentro de cada carpeta, otras: Imágenes de autos deportivos; imágenes de autos todoterreno; imágenes de modelos pelirrojas; imágenes de modelos rubias; imágenes de modelos trigueñas; etc. De tal manera, la carpeta identificada como “imágenes de autos deportivos”, nos indica que las imágenes allí archivadas son del grupo de ‘autos’ y se diferencian de las demás imágenes de autos, en que éstas son de ‘deportivos’.

Ahora veamos como aplica el DCC para identificar determinado concepto dentro de una clasificación más amplia. Consideremos al ‘humano’ que definimos como ‘animal racional’. Consideremos ahora a un hombre y una mujer. ¿Cuál DCC comparten ambos concretos que estamos considerando? Tienen en común la característica de ser ‘humano’. Ésta será su género próximo. ¿Y cuál es la característica que los distingue? ¿Qué es lo que los diferencia? La ‘mujer’ es el ‘humano femenino’ –que produce óvulos y es capaz de ser fecundada; y el ‘hombre’ es el ‘humano masculino’ –que produce espermatozoides y es capaz de fecundar. ‘Humano femenino’ es la definición de mujer y ‘femenino’ es su diferencia específica, lo que la diferencia del otro humano; y ‘humano masculino’ es la definición de hombre y ‘masculino’ es su diferencia específica, lo que lo diferencia del otro humano. ‘Que produce óvulos y es capaz de ser fecundada’ es la definición de femenino y ‘que produce espermatozoides y es capaz de fecundar’ es la definición de masculino.

Las definiciones, al igual que los conceptos, son contextuales. El conocimiento conceptual no se adquiere en un estado de total ignorancia o desde la posición ventajosa de la omnisciencia. En cada etapa de su desarrollo, desde niño a adulto, desde salvaje a científico, el humano puede hacer diferenciaciones conceptuales e integraciones sólo en base a conocimiento previo, aquel limitado y disponible en esa etapa cognitiva. El contexto es el campo total de la consciencia humana o conocimiento en cualquier nivel de su nivel cognitivo. Lo que determina una definición son los hechos de la realidad dentro del contexto del conocimiento de uno. Ambos aspectos son cruciales: la realidad y el contexto del conocimiento; existencia y consciencia.
Una definición es una condensación de una vasta cantidad de observaciones cuyo propósito es posibilitar al hombre retener en su mente conceptos, en lugar de abstracciones flotantes, mediante la identificación de la naturaleza de las unidades de un concepto y sus relaciones y jerarquías con el resto de todos sus conceptos. Recordemos que una definición correcta debe especificar la o las características distintivas de las unidades (la diferencia específica) e indicar la clase de existentes de las cuales fueron diferenciadas (sus conceptos coordinados que comparten el género próximo), y que los existentes de los que se diferencia constituyen el contexto. Por eso la esencia –lo que hace al concepto ser lo que es y no otra cosa –es epistemológica y no metafísica.

Veamos un par de ejemplos que ilustren este punto. Un niño que define al humano como ‘el que habla’ para distinguirlo de todo lo que en esa etapa de su conocimiento conoce, y que le basta para identificarlo, tiene que modificar su definición cuando su madre compra un loro y lo lleva a casa. Allí se da cuenta que tanto su madre como el loro hablan, y también que son entidades distintas. También se da cuenta de que el loro no razona, así que su nueva definición de humano es ‘el que razona’. Se da cuenta que la característica esencial del humano, y que explica todas las demás –que habla, que hace utensilios, etc.– es que razona.

Más adelante lee Los Viajes de Gulliver de Johnatan Swift y descubre a los houynhnhnm, que son unos caballos sumamente racionales. Pues resulta que estos, al igual que el hombre son ‘animales racionales’. Pero ¿son hombres? Evidentemente no. Así que para distinguirlos de los hombres debe modificar su definición de hombre a, el ‘primate racional’, que se distingue del houynhnhnm, que es el ‘equino racional’. La característica esencial es pues, aquella que explica las demás y distingue al concepto que se define –el definiendum, de todo otro concepto.