1 de mayo es una fecha histórica. Lo es también el 30 de junio que se conmemora la Revolución de 1871, 20 de octubre que se conmemora la gesta cívica de 1944. Otras como lo son el 21 de marzo de 1847 fecha de fundación de la República de Guatemala, o el 2 de enero de 1776 cuando fue fundada la ciudad de Guatemala y ratificada por el entonces rey de España ese mismo año como una nueva ciudad son destinadas al olvido intencional.

Las fechas históricas son para recordar u olvidar. En el civismo guatemalteco son en su grado de importancia totalmente insignificantes. A no ser por los respiros que otorga de la actividad cotidiana o las escasas rememoraciones en la mente de escasos intelectuales o partícipes de gestas cívicas.

El 1 de mayo de 1889 se conmemoró a los mártires de Chicago o Revuelta de Haymarket. Chicago fue la ciudad, que aglutinó a inmigrantes de todas partes del mundo. Más de 36 millones de inmigrantes europeos se establecieron en América en el siglo XIX. Esta fecha conmemora fundamentalmente esa antipatía social al diferenciar la actividad económica de la vida social producida por la revolución Industrial.

Cuando se necesitan los servicios de un odontólogo, un ingeniero, un arquitecto, de un estilista, las personas entienden la labor en conceptos de precio aunque no lo expresen. Tal odontólogo cobra tanto mientras que otro lo hace por más y otro por menos. Es muy controversial definir el trabajo como precio cuyo valor es sustituible y que se encuentra recogida en la obra Socialismo de L. Mises o en Constitución de la libertad de F. Hayek que analizan la máxima de Kant “actúa de tal modo que siempre trates a la humanidad en tu propia persona como un fin y nunca como un medio solamente”.

Las personas tienden a recordar y olvidar. En muchas de las comunidades de Guatemala al igual que el mundo el concepto de calle real donde en el subsuelo van las principales instalaciones de la vida social como agua, alcantarillas que siguen modelos del mundo romano en cuanto a trazados hipodámicos que confluyen en una calle Real era totalmente de uso restrictivo. Ahora se mantiene la idea de que las calles son un derecho y no un privilegio. Igual el trabajo extroversivo o remunerado.

La historia apunta luces sobre el desenvolvimiento de la vida social, lo público y lo privado, lo social y lo individual, lo particular y lo colectivo. Sin embargo el trabajo es una condición humana o des útil porque sirve para lograr fines.

Ahora en el siglo XXI parece ser que las comunidades sociales tienden cada día a buscar un desenvolvimiento tal que reivindicaciones sociales basadas en modelos antinómicos resulta imposible de sostener. Se hace necesario entender que el trabajo extroversivo por el cual se requiere una contraparte económica sea examinado a las luces de que tanto medios y fines están asociados a una multitud de valores y acciones que impiden que sean objeto de análisis por disciplinas en forma aislada como Derecho, Sociología, etc.

Más que esto trabajar, hoy día, significa que un salario percibido es una de las múltiples variables de la vida civilizada que no debe ser estigmatizada bajo preceptos morales o jurídicos de justicia o injusticia sino de comprensión de la dinámica social del proceso de civilización.