Es más sencillo criticar y ser pesimista. Y la carrera política por el mando de la Casa Blanca no ha sido la excepción. Se profetiza el “apocalipsis americano” y la caída de Washington. A menos de tres meses para la convención en donde se decidirá al candidato demócrata y al republicano, los líderes de opinión y las élites no han hecho más que antagonizar el proceso electoral estadounidense, titulándolo como el principio del fin.

Miles de opiniones profesionales y medios de comunicación han apoyado estas posturas y esto es alarmante porque demuestra que nadie se ha atrevido a ver el lado positivo. ¿Dónde está la contra parte? ¿Cómo puede ser posible que nadie se haya dado cuenta de que no todo este proceso es dañino? ¿Podría ser que el futuro de la gran potencia mundial no esté necesariamente condenado a un fracaso total luego de estas elecciones? Si bien este proceso ha tenido muchas fallas y contragolpes (como un Partido Republicano más débil que nunca, una campaña basada en insultos y chismes, y aspirantes que no son queridos por las autoridades de sus partidos) no ha sido del todo negativo y he aquí la cara bonita de la moneda: ha sido una campaña histórica. Y los sucesos históricos siempre dejan lecciones positivas.

En temas económicos, las campañas de Trump y Clinton han sido las más ahorradoras de este siglo. Hoy por hoy, ambos candidatos han gastado un total de $236 millones de dólares en campaña, cifra solamente comparable con la contienda entre Bush y Al Gore, en el año 2000, en la que se gastó un aproximado de $300 millones. Estos datos nos demuestran una cosa: la forma de hacer campaña ha cambiado, ¡es más barata! , y esa es una ventaja.

Otro aspecto positivo radica en que ambos contrincantes (si la Convención los elije) son candidatos históricos. Se podría ver por primera vez en la historia de los Estados Unidos a una mujer a la cabeza de la Casa Blanca y por primera vez a un presidente sin ninguna experiencia o pasado político, pero si con una popular carrera en el área empresarial. Quizás estos dos datos tengan muchas debilidades, pero son sucesos novedosos y muchas veces lo nuevo funciona y evoluciona para bien.

El futuro de Estados Unidos es incierto, pero así como podría significar un disparo a la cabeza o un suicidio a nivel de Estado, también podría ser el inicio de una revolución histórica/política que construya nuevas bases tanto en el sistema electoral estadounidense como en el resto del mundo. Puede ser que los tiempos que vengan no sean tan oscuros como los medios lo pintan. Puede ser que vivamos una remodelación positiva, a pesar de los pesares. Por que quiera que no, todo modelo que ha funcionado fue alguna vez considerado “nuevo” y “descabellado” ¿no es así?

(5 párrafos, 4 oraciones c/u)

Tema: Sistema electoral Estados Unidos