En la parte 1 de este artículo expliqué por qué no estoy de acuerdo con la propuesta del denominado “Movimiento Semilla”; en esta parte 2, plantearé 5 reformas que considero fundamentales para transformar el sistema político de Guatemala.

a) Reforma Institucional: el ritmo de endeudamiento y el incremento del gasto administrativo del gobierno es insostenible. Hay muchos ministerios, secretarías consejos y comisiones que despilfarran el dinero producto de los tributos de los guatemaltecos, sin tener resultados concretos en beneficio del país. Según mi opinión, una de las instituciones que primero deberían suprimirse es la Procuraduría de Derechos Humanos, ya que es bien conocido por todos que únicamente se dedica a defender a criminales, y sus funciones duplican el trabajo ya que son los órganos jurisdiccionales los encargados de velar por la defensa de estos derechos. Pero si vemos los ministerios tampoco se quedan atrás, empezando por el de desarrollo social con un presupuesto de mil millones de quetzales, el de agricultura que prácticamente es un repartidor de fertilizantes o el de cultura y deportes que solamente es un estorbo, por mencionar algunos ejemplos.

b) Reforma Política: si algo es urgente, es modificar la Ley Electoral y de Partidos Políticos ya que el sistema actual únicamente atrae a lo peor, a los candidatos más tramposos, corruptos y mediocres. Considero que debe darse la autoridad que corresponde a los gobernadores departamentales como representantes del Organismo Ejecutivo, y que sean seleccionados mediante sufragio. Por otro lado, si nos enfocamos en el Organismo Legislativo, debe reducirse el número de diputados a 3 por departamento, 66 en total; además que el voto para elegirlos sea nominal, no por listado, ya que es ahí donde entran muchos cuestionados políticos escondidos detrás de caras aparentemente nuevas. Otro tema que es fundamental, es exigirle a las organizaciones políticas que presenten planes estratégicos de gobierno y que definan la ideología con la cual se identifican.

c) Reforma Judicial: un cambio radical y con resultados inmediatos sería suprimir la prisión preventiva, para recluir únicamente a las personas contra las cuales ya hay procesos suficientemente fundamentados por el Ministerio Público y que están listos para ser llevados a juicio. Las cárceles están saturadas de personas esperando trámites y que, por ejemplo, al final de 3 años salen libres por falta de mérito por ser inocentes o por investigación deficiente del ente acusador. Complementario a lo anterior, establecer el modelo de Juicio por Jurado evitaría la discrecionalidad de jueces parciales y corruptos como Yasmín Barrios, y que abusen de su puesto para conseguir condenas aún sin pruebas o evitando que la defensa ejerza su función para garantizar el principio de presunción de inocencia de los detenidos. Por último en este tema, y como ya he escrito en varias ocasiones, es necesario reactivar la pena de muerte. Modificar el sistema judicial probablemente provoque algunos vacíos, principalmente por la retroactividad de la ley ya que favorecería varios reos, pero bien vale la pena hacer esta transición.

d) Reforma Fiscal: en lo que se refiere al tema tributario, mi propuesta es que se establezca una tasa nivelada al consumo, de un 15%, igual para todos, simple de pagar. Pero tal vez el cambio más notable es que se suprima de una vez por todas el Impuesto Sobre la Renta, ya que castiga el éxito, a las empresas más productivas y eficientes. Tan sólo esta última acción incrementaría la inversión directa en nuestro país y con ello se generarían miles de empleos, que es lo que los ciudadanos realmente necesitan, no los programas sociales que sólo fomentan la dependencia e incrementan el gasto.

e) Reforma a la Relaciones Diplomáticas y Tratados Internacionales: el honor y la soberanía de Guatemala han sido pisoteados sobre todo en las últimas décadas, ya que gobiernos pusilánimes han acatado los caprichos de potencias extranjeras, en detrimento de los intereses de nuestro país y han favorecido los de Estados Unidos. El establecimiento de la CICIG es la gota que derramó el vaso, ya que es inconcebible que hayamos aceptado a un ente paralelo con superpoderes e impunidad total, ejerciendo presión sobre los organismos del Estado, incluso dándole el visto bueno a funcionarios para poder ser juramentados. Hay convenios que deben denunciarse, organismos como la CIDH a los cuales hay que retirarles la jurisdicción, y hacer saber a los diplomáticos acreditados que deben respetar los procesos internos so pena de ser expulsados como non gratos; de la misma forma serían tratados los activistas extranjeros que vengan a generar conflictividad. Basta ya de intromisión.

Es prácticamente imposible redactar una propuesta integral de reforma estructural del Estado de Guatemala en un artículo, pero el propósito de esta columna es generar debate y que ustedes mismos, amigos lectores, planteen otras iniciativas que complementen esta y así podamos tener una verdadera República, Estado de Derecho, Paz y oportunidades para todos, sin privilegios.