Las reformas al sector justicia, han empezado a dar sus primeros pasos en el ámbito nacional ya que las diversas mesas de trabajo en diferentes puntos del país, dan como resultado un entusiasmo en la sociedad que se encuentra a la espera que estas iniciativas sean la forma adecuada para fortalecer una sector tan importante encargado de la transparencia en el país.

Mientras que se empiezan a concretar las ideas para realizar los cambios a las leyes más importantes en el país, simultáneamente surgen situaciones que tienen que ver con la coyuntura de una Guatemala que se convulsiona por cambios.

Dentro del debate, se acrecientan varios temas como los cambios en la Ley en Materia de Antejuicio, que lleva a discutir si en realidad es una herramienta que cumple con el objetivo que fue creada, y que permitir que los funcionarios trabajen sin necesidad de estarse defendiendo contra cualquier acusación que entorpezca el que hacer de la administración pública, o bien solo es una forma que tienen los malos funcionarios para evadir la justicia y hacer sus fechorías.

Esto también arranca en la opinión de la población, un sentimiento de qué sucederá si los funcionarios se quedan sin antejuicio, con la premisa que como dice la Constitución deben ser idóneos, sin tacha alguna.

Pero entonces surgen otras preguntas, de si en realidad existen esos funcionarios, aquellos que pueden ser interrogados e incluso investigados y que en su vida o sus acciones no se encuentren pasados oscuros o bien estén envueltos en actos de corrupción y de desprestigio.

Es necesario repensar el antejuicio y poder determinar hacia dónde nos puede llevar el eliminarlo de ciertos funcionarios, o bien seguir con esa figura pero quedando claro que no sea un blindaje para los actos que van en contra la Ley.

Considero que serán discusiones acaloradas pero, esperando que no sean solo para llevar bienestar a pocos sectores, como el caso en el que se enfrascan ahora el presidente del legislativo y el ejecutivo respecto a la media reforma a la Ley Electoral y de Partidos Políticos, en donde cada uno establece su postura, que en la democracia creo que es válida, pero, con sus argumentos que la población los vea como razonables, y no como simples discusiones que solo llevan a polarizar a una sociedad que ya está cansada de eso.

Ojalá y comprendan que se debe velar por el bien común y no por el de unos pocos, y que ambos reconozcan que deben representar a la población guatemalteca.

Creo que la mayor fortaleza que puede tener un sector, es hacer esa unión que represente una tarea titánica y que espero pronto sea posible en donde los consensos en las mesas de trabajo sean los adecuados y las conclusiones sean las más idóneas.

Espero que los enfrentamientos entre los que dirigen los organismos del Estado no se den por burdas conclusiones y comprendan que están ahí para hacer un trabajo complicado, que es el de administrar una nación y no para llevarse protagonismo, jugar a hacer política o buscar ser políticamente correctos, porque se deben realizar acciones concretas y sustanciales que llevaran a una Guatemala al desarrollo, no necesitamos cambios de maquillaje, queremos cambios profundos y radicales que acaben con la corrupción en todo los ámbitos.