El ministro de Finanzas, Julio Héctor Estrada, dijo que la Superintendencia de Administración Tributaria está decidida a cambiar la imagen de la institución y mandó un mensaje a los contribuyentes de que no se ha considerado ninguna amnistía fiscal a ningún nivel. “No queremos mandar un mensaje equivocado”, dijo.

Estrada reiteró que todos aquellos que estén incumpliendo sus obligaciones tributarias, que se van a tomar medidas administrativas o por defraudación y se procederá conforme a la ley.

“En este momento el mensaje al contribuyente es: póngase al día y si estaban considerando alguna estrategia más arriesgada en cuanto a sus decisiones fiscales, mejor ya no las tomen, sean más conservadores, si tenían cuentas pendientes, rectifiquen, acérquense a la institución para ponerse al día. No queremos generar ninguna expectativa de amnistía, lo que necesitamos es que paguen ahora para alcanzar la meta que nos trazamos este año”, agregó el ministro.

Al consultarle si lo que hará la Superintendencia de intervenir empresas se puede considerar como terrorismo fiscal, Estrada, rechazó la insinuación. “Todo lo contrario, el terrorismo fiscal es un ataque político. Aquí lo único que se hace, desde la perspectiva del directorio de la SAT, ejecutar sentencias y asegurarnos que el Estado recupere los recursos que se deben en casos que ha tomado años y simplemente se toman medidas administrativas judiciales más firmes. Lo importante es que la gente sepa que la SAT va por los recursos económicos que le deben”.

Para el funcionario, el ente recaudador debe ser un ejemplo de transparencia en el país porque se creó con el fin de defender los intereses de Guatemala y la falta de recursos afecta al gobierno y a la sociedad. Por lo cual debe ser un ejemplo de la gente honesta que trabaja en el sector público.

El funcionario considera vital el mensaje que se da al contribuyente de que importa mucho la calidad de gasto, que se han reducido muchos gastos superfluos y se hacen esfuerzos por comprar mejor. La SAT es una entidad que recupera su fuerza y no hay espacio para negociación. “El que le toque pagar, tiene que pagar”, sentenció.