El mundo está consternado ante la posibilidad de que Donald Trump se convierta en el próximo Presidente de los Estados Unidos. Obvio, porque ser Presidente de ese país no es como ser Presidente de Guatemala o de Gambia o de cualquier otro país de segunda línea. Lo que suceda en los USA tiene repercusiones mundiales y si allí tiembla, aquí tenemos un terremoto. Es por esto que muchos que en otro momento no considerarían a Hillary, la están considerando. Por puro temor a lo desconocido y a que muchos perciben a Trump como racista.

El hombre es volátil, impredecible, y sin duda, por ser justo así, da miedo que pueda disparar con su boca. Sin embargo, el tema del racismo que Jorge Ramos, Univisión y otros choca con lo que ha hecho por años. Me parece que es otro ejemplo de que del dicho al hecho, existe un gran trecho. Es verdad que sacó a Ramos de la conferencia de prensa, pero también insultó a Megyn Kelly, la guapísima periodista rubia (anglosajona no Latina) de Fox News. Es decir, el tipo insulta a quien le sea antipático, y no discrimina color de piel. Pero eso es lo que ha dicho, claramente, apelando al sentimiento anti-inmigrante que nos guste o no, impera en los Estados Unidos. Mientras tanto, desde hace años, en sus empresas, emplea un número significativo de minorías que reciben todas las prestaciones de Ley. Si realmente odiara a los latinos, ¿por qué los emplea si el salario mínimo es igual para todos y podría emplear a cualquier otro trabajador? Sin duda el poder del Cuarto Poder (los medios de comunicación) es crucial y Trump no es santo de su devoción. La campaña que los medios han lanzado contra Trump está dando frutos en la comunidad latina. Como lo señala el Economist en su artículo “Trump and Clinton: Unlike anything before”, la Clinton es menos odiada por hispanos y negros. Pero lo curioso es que si bien ella sale mejor parada que él, el porcentaje de votante Demócrata ha disminuido mientras que el de votantes Republicanos ha aumentado como nunca antes y teniendo por encima del 70% del votante Republicano, dice mucho a favor de Trump.

Pero si Trump es un incierto, la Clinton sin lugar a dudas será una continuación de la Administración Obama, de la que formó parte por una buena etapa de su mandato. La gente olvida que siendo Primera Dama y siendo Secretario de Estado ha insultado y creado crisis diplomáticas con Israel, con el Primer Ministro Netanyahu, con Putin y con Rusia, y otros. Mintió sobre Cosovo (diciendo que aterrizó bajo fuego enemigo), mintió sobre Bengasi (el ataque al Consulado de los USA en Bengasi, que fue en gran medida producto de la negligencia de la entonces Secretario de Estado), mintió sobre sus emails personales (que un político experimentado como ella sabe no debe usar para temas oficiales), sobre el tema de la Lewinsky (porque al final resultó que le importaba más el poder que ostentaba como Primera Dama que cualquier otra cosa), sobre el escándalo de Whitewater (del cual curiosamente sólo los Clinton salieron ilesos, a pesar de haber afrontado tres investigaciones, y en el cual todos a su alrededor resultaron responsables), da la impresión de que ella realmente se cree por encima de la Ley. Me pregunto qué dirían Obama y los Demócratas si hubiese sido Condi Rice la que violara el protocolo mandando emails oficiales de su cuenta personal. Segúro la Pelosi y la Clinton se la hubieran comido viva en los medios. Debo subrayar que la ex Secretario Madeline Albright, no hubiera cometido esos errores.

Varios estudios y sobre todo, las estadísticas oficiales demuestran que bajo la administración Demócrata del Presidente Obama los USA han deportado nueve (9) veces más que cualquier otra administración anterior. Es decir, para Febrero del 2015 los USA habían deportado aproximadamente 2 millones de inmigrantes ilegales, sobrepasando significativamente a los dos Bush y a Clinton. Bajo la Administración Obama, la Patrulla Fronteriza ya no simplemente cuida la frontera, sino más bien custodian todo el país con el mandato de capturar y expulsar ilegales. El presupuesto para esto es mayor que el de cualquier otra área de la administración de justicia criminal. O sea que una cosa es lo que Obama y su Ejecutivo pregonan, y otra lo que hacen. Vea la gráfica. La política migratoria en los USA es establecida a largo plazo, así que las deportaciones seguirán nos gusten o no, sea quien sea que gobierne. Lo cierto del caso es que ni Trump ni la Clinton lograrán que el Congreso apruebe la reforma a la Ley de Inmigración que tanto necesitamos, y que en nuestro caso, nos den TPS la veo difícil.

TPS, Temporary Protective System, como su nombre lo indica, es temporal. Cuando viene otorgado, el inmigrante que recibe el TPS tiene un término específico de estadía autorizada en los USA, para poder trabajar y vivir legalmente en ese país, pero terminado el plazo, si no es extendido, debe salir de los USA y volver a su país de origen. El problema es que ha sido abusado porque la gente se llevaba a todos sus parientes a los USA, y terminado el plazo autorizado, en lugar de irse a casa, muchos violan la ley para quedarse en los USA. Cabe mencionar que TPS fue otorgado a ciudadanos de muchos países y abusado, no nada más por latinoamericanos. El paladín de los inmigrantes ilegales, Congresista Luis Gutiérrez (D-Illinois) nuevamente está liderando la lucha para obtener la reforma y para que TPS sea otorgado a los ecuatorianos víctimas del terremoto. Será interesante ver si viene extendido para el Salvador (vence el 9 de septiembre 2016), para Guinea (vence el 21 de noviembre 2016), Haití (vence el 23 de julio 2017), Honduras (vence el 5 de enero 2018), Liberia (vence en noviembre 2016), Nepal (vence en diciembre 2016), Nicaragua (vence en enero 2018), Siera Leona (vence en noviembre 2016), Siria (vence en septiembre 2016), Somalia (vence en marzo 2017), Sudán (vence noviembre 2017), Sudán del Sur (vence noviembre 2017), Y Yemen (vence en marzo 2017). Guatemala tuvo su oportunidad de oro cuando luego del Huracán Mitch el ex Presidente Alvaro Arzú podía pedirlo unido a El Salvador, Honduras y Nicaragua, pero lo rechazó. Así que podemos esperar que sea uno u otro, las deportaciones seguirán aumentando.

U.S. deportations

U.S. deportations

De tal manera que si bien Trump es un incierto, para Guatemala, la Clinton, además de deportaciones a granel, significa más intensa caza de brujas, más poder para la Juez Barrios, para Claudia Paz y Paz, para las oeneges, y para todos los parásitos que viven de resarcimientos y de succionar los recursos del Estado. Y sin duda, ignorarán el significado de soberanía aplicada a nosotros. Trump dudo se preste a apoyar causas estériles. Adicionalmente, es más fácil que Trump entienda lo que significa la empresa privada para la generación de empleo a que lo entienda alguien que en su vida ha hecho nada que remotamente signifique el riesgo de prestar o producir un bien o un servicio. Pero todo está en veremos. Si el tema de los emails llega a las últimas consecuencias, la carrera podría ser Sanders v. Trump. Gane uno u otro, lo más probable es que las deportaciones seguirán.