El desarrollo económico y la reducción de la pobreza no tienen una clara correlación con la disminución en los índices de violencia. A pesar de que la región ha tenido un crecimiento económico sostenible en la última década (4.2% por año), hoy Latinoamérica es una de las regiones más peligrosas del mundo. Por consiguiente, si queremos vivir en una nación que logre esa paz social, debemos pensar más allá de simples variables económicas. Distintas teorías de reducción de crimen sugieren que es mucho más efectivo y costo-eficiente la prevención de la misma, en lugar de la reacción y castigo. Un reciente informe de USAID sobre experiencias efectivas de reducción a la violencia, explica que las intervenciones de prevención: (i) reducen comportamientos de riesgo asociados a violencia en la población general y (ii) reducen comportamientos violentos en aquella parte vulnerable de la sociedad, que puede ser atraída fácilmente por este tipo de prácticas negativas.

Pero para poder prevenir la violencia debemos primero entender el fenómeno y sus causas. Para ello es importante disponer de datos fidedignos sobre este flagelo, y así diseñar estrategias de prevención efectivas. Hoy la información de los posibles detonantes de esta problemática reside en las mentes de los vecinos de cada comunidad. Por una serie de factores, desde la falta de confianza, hasta la ausencia de herramientas que faciliten el proceso, no existe forma para extraer esta información y que esta sea aprovechada por las autoridades.

La MXL es una herramienta que viene a facilitar ese diálogo entre autoridades y los vecinos. Ello para capturar esa valiosa información de detonantes y desplegarla en una forma que sea utilizable por las autoridades para la toma de acciones preventivas. La aplicación se basa en un método de investigación participativa, conocido como marcha exploratoria. Esta, literalmente, consiste en una caminata de exploración en un terreno, dirigida por un grupo de personas que forman parte de dicha comunidad, barrio o municipio. Su fin es identificar geográficamente los factores de riesgo relacionados con el delito y la seguridad a nivel situacional, social y de percepción de inseguridad en un territorio determinado. La herramienta permite definir las prioridades y acciones que deben ejecutarse para mejorar la situación de seguridad en la comunidad.

Esta herramienta está a la vanguardia a nivel mundial. Es sumamente valiosa, ya que consiste en sacarle provecho a la inteligencia colectiva de la comunidad y utilizarla para su propio beneficio. Nos permitirá ponernos un paso adelante de la violencia para, ojalá, prevenirla en lugar de siempre estar a la defensiva y reaccionando en el momento. ¿Quién mejor que los propios vecinos para identificar los factores de riesgo en su lugar de vivienda? La información es poder. Esperemos entonces que el Ministerio de Gobernación pueda aprovechar esta innovadora herramienta para trabajar de la mano con las comunidades y así reducir la violencia que tanto daño le hace a nuestro país.

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