Conforme va cambiando el mundo, va evolucionando la forma en la que nos organizamos. El autor belga Federic Laloux, trata de explorar estas nuevas organizaciones y como surgieron en el libro “Reinventing Organizations” (Reinventando Organizaciones, en español).

Laloux categoriza las distintas organizaciones por color. Empieza describiendo las organizaciones rojas que surgieron hace 10,000 años. Clanes, tribus y otros grupos similares se constituyeron y delegaron líderes. Estos grupos usan la violencia y el miedo como herramienta para organizarse. El día de hoy los grupos de crimen organizado son un ejemplo de estas organizaciones.

Años después se introdujo la agricultura y se establecieron grupos religiosos. La religión instituyó el concepto de hacer lo correcto y recibir compensación por ello, y se empezó a desarrollar el auto-control y la disciplina. Fue entonces que se formaron las organizaciones ámbar. Estas organizaciones trabajan bajo mandato y jerarquías. Las organizaciones ámbar crearon sistemas, estructuras y procesos y redujeron los niveles de crimen que existían en las primeras sociedades .

La iglesia católica, el gobierno, institutos educativos y otras organizaciones burocráticas continúan siendo organizaciones ámbar. En Guatemala, muchas empresas incluso privadas, siguen trabajando de esta manera. Personas en roles inferiores deben ser instruidos y dirigidos bajo cierta autoridad y comando. Existe poca independencia a la hora de trabajar y hay sanciones para quienes no siguen indicaciones. Laloux señala que con el tiempo se ha comprobado que esta forma de trabajar es ineficiente– gasta tiempo, energía y creatividad.

Tras la revolución industrial, las sociedades no solo se desarrollaban en base a grupos religiosos si no que empezaron a depender de descubrimientos científicos y empíricos. Nacen en este tiempo las organizaciones anaranjadas basadas en la innovación, la responsabilidad y la meritocracia. Estas estructuras son competitivas y se enfocan en la eficiencia y productividad. Utilizan sistemas de bonificaciones y recompensas y trabajan en base a entregables. La mayoría de organizaciones a nivel mundial son anaranjadas, y han tenido aportes significativos a nuestra calidad de vida. Sin embargo, tienen una visión de corto plazo que ha llevado al uso irresponsable de recursos naturales.

La necesidad de un modelo más sostenible fue la que llevó a construir organizaciones verdes. Estas organizaciones tienen un enfoque social y son colaborativas (no competitivas). Su misión es impulsar la equidad, solidaridad y tolerancia. Las empresas bajo este modelo tratan de empoderar a sus empleados dándoles independencia y proveyéndoles mentorías y capacitaciones. En Guatemala, Wakami, Campus Tec y Alterna son organizaciones verdes.

Por último Laloux describe la evolución de las organizaciones turquesa. Estas organizaciones se basan en la auto-gestión, utilizando principalmente estructuras de carácter horizontal. A diferencia de las demás organizaciones no trabajan en base a un plan de trabajo establecido si no están constantemente adaptándose y creando nuevos procesos. Además incentivan la expresión personal en todos los ámbitos – no solo el laboral. Existen pocas empresas turquesas hoy en día, pero irán desarrollándose de la mano de nuevas tecnologías.

En Guatemala seguimos trabajando de manera retrógrada. SI bien hay ejemplos de empresas e instituciones que han logrado evolucionar, sigue existiendo burocracia en la mayoría de organizaciones. La creación de reportes validando las actividades del mes, la necesidad de tener a todos los empleados en una misma oficina y el poco incentivo a aportar nuevas ideas son reflejo de lo mismo. Se argumenta constantemente que los empleados demuestran poco interés y responsabilidad hacia sus labores; sin embargo, hay que considerar que el exceso de autoridad y control sobre ellos no les permite desarrollar competencias clave como la creatividad, el liderazgo y la capacidad de tomar decisiones.

Tomando en cuenta lo anterior y las tendencias actuales de la economía global, se deberían empezar a reinventar nuestras organizaciones; incentivando cada vez más la colaboración y la innovación. Aquellas empresas que han empezado a tomar esta dirección deben continuar siendo un ejemplo y modelo a seguir para el resto, de esta manera aumentara la productividad y la efectividad de distintas instituciones y con ello el desarrollo del país.