Según la filosofía, la “felicidad” es encontrar el sumo bien, no obstante el sumo bien para cada uno de nosotros es muy diferente. Vemos como para algunos sectores de Guatemala la felicidad consiste en generar oportunidades, para otros luchar por los derechos de las personas, en ciertos casos buscar el bien común  y para pocos, quejarse de todo lo que acontece.  Sin embargo estos últimos y según mi experiencia como comunicadora,  son los que en los años recientes están teniendo más impacto en el sentimiento promedio de los guatemaltecos, ya que través de las redes y plataformas digitales, no solo se han dedicado a quejarse de lo bueno, de lo malo y de lo que está por llegar, sino porque lo malo es más fácil compartir en nuestras sociedades.  

El problema real, no es la queja; el problema es que con sus comentarios, suceden dos cosas: la población virtualmente activa de Guatemala, sin criterio ni conocimiento (y claro sin verificación) comparte irresponsablemente noticias o hechos que no son del todo o nada ciertas y segundo: desgastan a las personas que responsablemente, se levantan día a día para cambiar la realidad de Guatemala, a través del diálogo, la construcción de puentes de entendimiento, personas que pasan largas horas del día y de la noche, construyendo más y mejores oportunidades para quienes están más vulnerables en este país.  

Cuando aplaudimos y seguimos a estos “líderes” virtuales, a través de compartir información dañina y destructiva sobre algo o alguien, actuando como que estuviéramos haciendo nuestra obra social del día, y ansiosos por no quedarnos fuera de la vorágine de información ¿En realidad estamos construyendo y haciendo un bien? ¿O estamos limpiando la consciencia por todos esos actos que promueven ciudadanía y no hacemos? 

Por ello, especialmente los profesionales que trabajan en medios de comunicación, deben ser conscientes al compartir o redactar sobre temas que no están seguros ni han verificado previamente. El efecto dañino, no necesariamente lo recibirá la persona, la marca o la situación que están atacando, puede ser que estén logrando detener muchas iniciativas que promuevan que más guatemaltecos y guatemaltecas, tengan un futuro más digno y mejor. La felicidad, generalmente se logra construyendo, edificando y participando en actividades que hacen bien al prójimo, no destruyamos lo que a muchos les ha costado sudor y sangre, por lo que la próxima vez que compartamos algo de un líder virtual, preguntémonos: ¿Es esto cierto y estoy seguro? ¿Estoy siendo responsable? ¿Estoy construyendo una cultura que apalea lo bueno y aplaude lo negativo?

Verifiquemos nuestras redes y seamos un ejemplo para el manejo de la información: solo siendo responsables con lo que promovemos, se contribuirá a la construcción de país con auténtica felicidad, de esa que nace de buscar el bien común y no de la egoísta que destruye sin miras a futuro. Solo así caminaremos al verdadero desarrollo. Ya lo decía aquel viejo proverbio árabe: “Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio, no lo digas”

@lumartinezg

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