Tenemos tantas emergencias, tantos componentes vitales que merecen atención urgente que es un reto priorizar. El tema del desarrollo es complejo, y tiene tantas vertientes que deben avanzar a buen paso y al unísono, que la mera meta de alcanzarlo se vuelve realmente ambiciosa. Es en este marco que el tema de las ciudades intermedio surge en nuestra Guatemala, como una meta y una vía para el desarrollo.

La inmigración de las áreas rurales hacia la capital ha sido en las últimas décadas demasiado numerosa, y ha llevado a la capital a vivir realidades trágicas. Tenemos asentamientos en zonas de alto riesgo, donde deslaves causados por la lluvia, temblores y otros retos, han producido irreparables pérdidas humanas y pérdidas materiales a quienes ya de por sí, tienen poco. Nuestra gente viene de las áreas rurales, dónde mal que bien, tienen su gallina, su maíz y su ranchito, a vivir en una covachita fabricada de la manera más precaria imaginable, a comer quizás una vez al día, a vivir en constante zozobra por la delincuencia y las maras, y a buscar un trabajito que más o menos le de para sobrevivir. Con un presente tétrico y un futuro inexistente.

Las ciudades intermedio buscan desarrollar varios polos en el país para que la gente pueda emigrar hacia ellos, dejando de ser la capital el epicentro, la zona de las oportunidades. Desarrollando las ciudades intermedio se estimula la economía regional, que conlleva un alza en el empleo, una mejor oferta al consumidor local, y todo esto va de la mano con un mejor servicio de salud y de educación.

Por ejemplo, digamos que se estimula el desarrollo de las ciudades de Puerto Barrios y del Puerto de Santo Tomás de Castilla, que están una al lado de la otra. Actualmente, ambas giran en torno a sus respectivos puertos, y si bien la economía de la zona parece moverse, aún distan mucho de ser centros urbanos que provean de oportunidades significativas a quienes en ellos habitan. Imaginemos que se mejora la infraestructura, se crean incentivos para estimular el comercio y atraer inversión a la región. Es obvio que eso generará mejores ingresos a las familias de la zona, lo que debiera generar también mejores ofertas de empleo, que a su vez implican mayor demanda por un mejor servicio de salud y mejores escuelas. Todo va de la manita.

Que lindo será cuando en nuestra gente ya no tenga que mudarse a la capital, sino más bien buscar su cabecera departamental para encontrar todo lo que necesita y desea adquirir, sea en bienes que en servicios. Cuando nuestros indígenas dejen de ver a los Estados Unidos como la panacea, como la tierra prometida a la que toca emigrar, y empiecen a ver su propia zona de acción como esa tierra de oportunidades. Este tipo de medida, de estrategia en pro del desarrollo, acortará la brecha que existe entre

El Encuentro Nacional de Empresarios, Enade 2016, tiene el tema central la promoción y creación de las Ciudades Intermedias como las vías idóneas para generar polos de desarrollo que sean incluyentes, ordenadas, resilientes y competitivas. Es decir, entes que atraigan por igual a los habitantes de la zona; que tengan ese orden que la sociedad merece, donde los servicios son provistos con eficiencia y eficacia; dónde la ciudadanía tenga la capacidad de reinventarse si es preciso, para salir adelante y ser productivo. Y que sean sobre todo, epicentros de competitividad estimulante y sana, que sepan adaptarse a las necesidades de su población con elasticidad y adaptabilidad al cambio.

Este esfuerzo es meritorio, sobre todo porque no existe mejor ayuda a quien no tiene nada que proveerle los medios para que se trace y logre metas, mejore su autoestima, tenga un mejor presente y pueda pensar en su futuro, y sobre todo, para que se atreva a soñar.

Guatemala tiene tanto potencial para alcanzar el desarrollo, que es un pecado que no lo persigamos. Tenemos la obligación con nosotros mismos, con sus hijos y demás de luchar por esta meta. Espero las ciudades intermedios sean una realidad pronto y podamos palpar ese aire de desarrollo que tanto merecemos.