Suponga que lo nombran CEO de una corporación al borde de la ruina. Es un cargo que usted deseaba pero como quien sueña con ser dueño de la empresa en que trabaja. No tiene todo el conocimiento que necesita y por ende, deberá basar muchas de sus decisiones en la información y asesoría de gente que se supone que sabrá aconsejarlo.  Tiene que enderezar una empresa con diversos departamentos que están en un estado cuasi caótico de ineficiencia, con fondos escasos y mal utilizados, necesidades imperiosas y urgentes que merecen atención inmediata, mandos medios en muchos casos ineficientes y corruptos, personal que con frecuencia no está calificado para lo que se supone que debiera estarlo, reglas poco claras, lejanas de la realidad, obtusas o ineficaces. Y para rematarla, los usuarios o receptores de lo que la empresa ofrece están furiosos de que el servicio tan necesario que ofrece es escaso, deficiente o inexistente. Tiene usuarios que desean el servicio que usted ofrece pero atacan el sistema que usa para proveerlo, sabotean su equipo, y tratan constantemente de impedirle obtener abastecimientos y tecnología que necesita para trabajar.  Como si eso fuera poco, casi todo lo que usted provee lo compra un mismo ente que a su vez le vende más de lo que compra, y no contento con un balance desfavorable constantemente apoya a los que sabotean todo lo que usted trata de hacer que suene a modernidad.  Para rematarla, usted no tiene la experiencia que un CEO requiere, no puede despedir a los empleados ineficientes, el sindicato tiene un pacto colectivo hecho con los pies que lo pone de rodillas a cada rato, y así, con todo eso, el gremio espera que usted progrese y salve la empresa.  ¿Tarea fácil? No me parece.  Piense un segundo si usted aceptaría.  Si bien considero lógico que uno no debe meterse a ocupar cargos para los que no está calificado, también creo que es una pena que quienes lo están no se lanzan al agua y que lanzarse requiere valentía, coraje y desarrollar una piel de cocodrilo para soportar los constantes ataques.

Pero volviendo a semejante empresa, el Estado que encontró el Presidente Morales cuando tomó procesión de su cargo hace un año estaba mucho peor que esa empresa en crisis. Encontró un país saqueado, un Estado en crisis profunda dividida entre corrupción e ineficiencia absoluta. Un soberano desastre.  El pueblo pesimista y agotado de tanto desmadre, se ha vuelto incrédulo y escéptico al máximo grado.  Cualquier cosa que haga o diga será motivo de burla, mal intencionados rumores, exageraciones, o malas interpretaciones.  Nada de lo que haga o diga será jamás visto con un gramo de positivismo.  Usted está entrando a un cargo condenado como inepto desde el primer segundo que se anuncia que lo ocupará.  O sea, nadará en dirección opuesta a la corriente y en aguas sumamente turbulentas, y a obscuras.  El hombre es primero que todo humano, y por ende, intrínsecamente falible.  Y segundo, no mago.  La Presidencia de un país tan complejo y complicado como Guatemala no viene con varita mágica.

Tenemos una infinidad de problemas, el reto es inmenso.  Si hubiera ganado la señora, quien sabe cómo estaríamos.  Ella sin duda se ha preparado para ejercer el cargo, pero me da la impresión que su ambición sobrepasa su preparación para ocuparlo.  Hubiese sido quien hubiese sido el Presidente, ninguno viene con trucos bajo la manga.

La realidad es que las inversiones extranjeras seguirían en alas de cucaracha, las invasiones de tierras seguirían, la crisis del Estado no sería menor.  Con una Ley de Compras y Contrataciones tan deficiente, ¿cómo esperamos que tanto problema de solución inmediata se resuelva? Para cualquier obra, toma meses para preparar la licitación, luego tres meses para ser adjudicada, y eso si no resulta estéril como se vio con muchas de las licitaciones presentadas el año pasado.  Luego toma meses para que sea implementada, total, no es de tronar y sonar como en el sector privado dónde uno cotiza-contrata-ejecuta sin consultar con medio mundo y sin tanta burocracia.  Querer hacer obra desde una silla burocrática es como pretender sacarse una cordal sin anestesia.  Y los que ya estuvieron en esa silla, ¿por qué no solucionaron los problemas si se creen tan lumbreras? Especialmente sabiendo como sabemos que la corrupción, la pobreza, la malnutrición, la delincuencia, etc. no son resultado de la mala gestión del PP, sino que vienen de mucho atrás.

 

El Presidente pareciera estar sólo y no sé si rodeado exclusivamente de gente que tiene el bien de Guatemala en mente.  Un Presidente necesita rodearse de personas calificadas y bien intencionadas. Actualmente, así como vemos guatemaltecos que obviamente no tienen los intereses más loables en mente, vemos también que tenemos buenos Ministros, personas que quieren colaborar y dejar algo positivo para el país a largo plazo.  Una intelectual no Guatemalteco de respeto, que no vive en las nubes, es realista y lógico, y sobre todo exitoso, y que quiere a nuestro país y lo conoce me dijo este fin de semana que piensa que el 2016 fue un año de evaluación, limpiar casa y como de reconocimiento.  Cómo no soy una persona negativa, hasta prueba contraria, quiero pensar que esa persona tiene razón al especular que el 2017 será el año en que el Presidente y por ende su equipo, se pondrán las pilas para realizar más metas.  En enero del 2018 evaluaremos si logró algo y veremos si la asunción de esa mente brillante fue acertada o no.

Y aquí llego a quienes sólo critican.  Si no tenemos líderes de su agrado, y creen que pueden hacer el trabajo, presenten su candidatura cuando llegue el momento.  Es admirable ver a empresarios que se están lanzando al desagradable ruedo político en los Estados Unidos, atendiendo a un llamado del Presidente Trump para servir a su país. No lo hacen por robar ya que dinero les sobra, e inclusive están hablando de donar sus sueldos.  Renunciarán a dirigir sus exitosas empresas para meterse a tratar de enderezar una entidad de gobierno que seguro no es tarea fácil ni en ese país.  Pero lo hacen por tener visión a largo plazo y desear hacer algo por su patria.  Esa gente merece admiración. No son políticos, pero tiene algo que ofrecer y quieren contribuir.  Se ponen bajo la lupa, con una prensa que les es totalmente antagónica, pero lo hacen con altruismo.  Si nosotros tuviéramos gente así, quizás otro gallo nos cantara.  Esperemos que quienes tienen el poder, dos dedos de frente, buena fe y capacidad, se organicen ya para encontrar un candidato que llene todas las cualidades que se requieren para ser Presidente de la República y que dentro de 4 años no estemos lamentándonos de tener un Presidente improvisado, inexperto, impredecible o corrupto.  Y ojalá se lancen a la turbulenta arena política para apoyarlo y dar algo al país.

Queremos un gabinete y un Congreso eficientes, dignos y respetables, pero jamás lograremos algo si quienes tienen esas cualidades no se exponen asumiendo la responsabilidad que ocupar esos cargos conlleva. Fácil es pues criticar, burlarse y hablar “paja”, lo difícil es ponerse uno en ese lugar y lograr algo.

 

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