Hay personas que impactan en nuestras vidas tan sutilmente como un meteorito, supongo que ese fue el caso de Berni. Cuando yo le hacía de “maestra”, él tenía 12 y yo 16. Pongo entre comillas la palabra maestra porque ahora que me detengo a reflexionar, fueron Berni y sus compañeros con todas sus ocurrencias quienes me enseñaron a mí.
Dentro del anecdotario de aquellos días entra la vez aquella en la que muy seguro; él tomó un escarabajo y lo puso en el suelo. Cuando el pobre insecto se dio cuenta que era libre y empezó a caminar, él con toda la emoción del mundo empezó a gritar: ¡!FUNCIONA!! ¡¡FUNCIONA!! O cuando de manera inesperada nos dio una lección al contarnos muy contento que su casa se había inundado por las lluvias, pero que al menos tenía una casa.
Siempre es duro saber que alguien se nos adelanta en ese último viaje de la vida, pero esta vez el impacto fue a toda velocidad. 17 años de ocurrencias y chistes, de sonrisas y enseñanzas. Duele decir adiós, sobre todo por la manera en la que ocurrió.
Escribo de esto porque es lo que tengo cerca, porque me alcanzó. Pero sé que lo que le ocurrió a esta estrella fugaz les pasa a muchos adolescentes de áreas marginales. Los toman para cobrar extorsiones, para vender o robar, para dar la cara en las cosas sucias. Y cuando algo sale mal, cuando ellos ya no quieren seguir en ese mundo de maldad; aquellos que los embarcaron en ese mundo los buscan y acaban con sus vidas. Y es una cosa terrible, no solo les robaron la inocencia, sino que les roban la oportunidad de demostrar que son más que lo que les rodea, que ellos con su trabajo digno y honrado pueden llegar a ser el cambio que tanto anhelamos.
Y es aquí donde me toca pedirle perdón a esa estrella y decirle que siento mucho no haber seguido presente en su vida. Y nos a todos disculparnos por pasar por alto la vida que tenemos, por creer que vamos a ser eternos y que habrá tiempo para todo. Lo cierto es que tenemos que aprovechar cada día como si fuera el último, no por fatalistas sino como personas conscientes que nadie puede alargar su vida ni un segundo. A tomar buenas decisiones y sobre todo, también de hacernos parte de las soluciones de los problemas que nos aqueja, Y desde nuestro sitio, velar porque esta sociedad se mejor y mejor para los niños y adolescentes que siempre están dispuestos a aprender, a veces, sin mucha distinción de lo bueno y lo malo. Hasta siempre, Berni.

 

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