Su semblante tranquilo y sin prejuicios parece abstraerla de todo el alboroto que causa su presencia en cualquier parte. Claro, este no se compara con la sorpresa que dio el 20 de enero, cuando anunció su retiro de la gimnasia. Ahora, Ana Sofía Gómez habla del futuro, el que al parecer, tiene muy claro.

El 20 de enero pasado el anuncio de Ana Sofía Gómez, conmocionó al mundo del deporte guatemalteco.  La joven de 21 años se retiraba de las competiciones de alto rendimiento con una visión a mediano plazo: ser entrenadora  y una ciudadana influyente.  Si, una ciudadana que pueda influir no solo en el plano abstracto de la admiración, sino la construcción de un mejor país.

La ruta para hacerlo es contribuir en la formación de nuevos gimnastas,  descubrir talentos y luego, buscar  espacios diligenciales, políticos o empresariales, donde su voz pueda mejorar las condiciones de Guatemala.

“Tengo una responsabilidad con Guatemala, ahora fuera de competencia con objetivos claros, aunque también muy clara sobre esta nueva etapa que me exige comenzar de nuevo”, nos dice en la sala de redacción de República.

Pudo ser karateca, pero…

Sofía nació en la ciudad de Guatemala en 1995,  días después de que se desarrollara la primera vuelta electoral de un proceso que culminó llevando a Álvaro Arzú, como presidente del país.

Proveniente de una familia de clase media de la capital, desde pequeña fue demostrando inquietud por los deportes, aunque no específicamente por la gimnasia.

El primer deporte al que me inscribieron fue al karate con desastrosos resultados”, comenta.

El segundo intento fue el vencido y el definitivo. En la gimnasia encontró  una disciplina en donde podía descargar su hiperactividad y su talento. Dejó de ser  un pasatiempo  para ser un compromiso que aun la acompaña muy de cerca.  “Fue una conexión que no puedo explicar y que tuve la suerte de vivir desde muy pequeña”.

Su talento innato la llevó a crear una simbiosis única con la gimnasia, al punto que se convirtieron en una sola. Para Guatemala no hay gimnasia sin Sofía y ella no se ve sin su deporte. “No es fácil pensar que un retiro se realice a los 21 años, pero es necesario comenzar ciclos para regenerarse”, enfatiza.

Opina de Guatemala

Sofía no acostumbra hablar acerca de la coyuntura del país, pero ello no quiere decir que no conozca la realidad de la nación. Tiene claro qué pasa y qué y quienes deberían mejorar.

Al cuestionarle en relación con la clase política del país, piensa unos segundos para contestar con elocuencia.

“Creo que la clase política debería ser también de alto rendimiento, así como los atletas olímpicos para que la gente los admire y respete” y aunque en un principio la comparación suena imposible,  toma mucho sentido cuando ella termina de argumentar.

Muchas veces a ellos (la clase política) les hace falta disciplina y pasión.  Un atleta de alto rendimiento entrena hasta siete horas diarias y esa misma entrega es la que falta”.

Plantea además, la urgente necesidad de atender los problemas estructurales del país, “Si en mis manos pudiese cambiar algo de inmediato es la salud. Un niño sano puede ser más productivo y por tanto feliz, y eso debe ser una preocupación para todos. Hoy por hoy eso no pasa”.

Le preocupa la desnutrición, la corrupción, la inseguridad y sobre todo el egoísmo de algunos guatemaltecos. “A veces percibo de algunas personas mucho egoísmo y envidia, estas cosas están muy enraizadas y es urgente cambiar esa visión como sociedad”.

Sofía no descarta en algún momento buscar una posición que le permita acceder a un puesto donde su influencia sea política en todos los ámbitos; sin embargo, en el corto plazo se plantea terminar una licenciatura en deportes que cursa en tercer año, y explorar el mundo de la dirigencia deportiva.

El mundo empresarial tampoco le suena descabellado, de hecho, hace algunos meses lanzó una línea de leotardos con su nombre, en donde resalta los colores y los símbolos patrios. Aunque todavía no es una empresa con números verdes, espera que un futuro pueda ser una fuente de financiamiento para que muchas niñas logren el sueño de ser Sofía Gómez.

Saber que mucha gente cree que soy una líder es un reto que quiero multiplicar durante el resto de mi vida” Concluye.