Es debatible si dentro del mandato de CICIG se contempla impulsar la propuesta de reforma Constitucional de igual forma que su participación en actos políticos de Guatemala. Es importante aclarar que el trabajo realizado por CICIG y MP ha dado el mejor golpe a la corrupción en los últimos años y por el bien de la Justicia de Guatemala esperemos sean más.

Al inicio de la propuesta de reforma Constitucional se veía una CICIG técnica que presentaba una propuesta con otros actores como el MP, PDH y los otros Organismos del Estado. En un rol de secretaría técnica iniciaron un diálogo nacional sobre la reforma basado en un documento presentado por ellos pero el momento de inflexión ocurrió cuando la reforma Constitucional llegó al Congreso.

CICIG dejó su papel de secretaría técnica y empezó a jugar un papel político en relación a la reforma Constitucional, presionando en la opinión pública y a los diputados para que aprobaran las reformas lo antes posible y sin cambio alguno.

Lo anterior puede ser positivo desde el punto de vista de ausencia de actores políticos en Guatemala con conocimiento y buenas intenciones ya que difícilmente los diputados estarán comprometidos a eliminar las comisiones de postulación y procesos de elección en donde podían ejercer un control de la Justicia en Guatemala. Pero dicha presión política de CICIG puede influir en que se perciba a CICIG como un actor meramente político lo que puede poner en riesgo la legitimidad de ser un ente acusador objetivo cuando un día acusa y al otro día se juega a la política. Guatemala necesita de ambos, de una fuerza política limpia y sana así como de un ente acusador objetivo y capaz; difícilmente se puede ser ambos al mismo tiempo.

@joseecheve

 

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