Desde tiempos inmemoriales, el ser humano ha demostrado ser capaz de las peores crueldades, de la más obscura bestialidad, y en el extremo, también de la nobleza más profunda. Siglos explorando nuestra psiquis, tratando de entender nuestra naturaleza, nuestra alma, nuestra espiritualidad, y el porqué podemos llegar a esos extremos de obscuridad tan deleznables. Y sin embargo, a pesar de todas las respuestas, no logramos erradicar ese lado temible de nuestra naturaleza.

Hemos logrado enviar un robot a Marte, curar infinidad de enfermedades que antes eran terminales, hemos aprendido más sobre los misterios de nuestro organismo, sobre nuestro planeta y nuestro universo, analizado hasta la saciedad el instinto humano, el sentido de humanidad, creado códigos de conducta para vivir como seres racionales en sociedad, civilizadamente, y aún así, todos los días vemos en las noticias que la bestialidad humana sigue. Las más bajas pasiones continúan desatadas. La brutalidad, la crueldad, la maldad siguen rampantes.

Entre Al Qaeda, ISIS, Boko Haram, los Mareros y los narcos, no se cual es peor. En pleno Siglo XI seguimos comportándonos como hace 3000 años. Hoy por hoy aún existen seres que decapitan, violan y ultrajan mujeres de cualquier edad, celebran la pedofilia, ven la flagelación como un castigo apropiado, gozan asesinando lenta y cruelmente a sus víctimas, disfrutan torturando seres indefensos como animales, y lo vemos en todos los continentes, y en casi todas las culturas.

Acabamos de conmemorar la Shoah, mientras humanos sin humanidad la niegan. Impensable, irracional e ilógico, sin duda. Es como si quisieran justificar el dejar desatadas las más irracionales pasiones e instintos. ¿Será la estupidez humana, realmente infinita?

Y sin embargo, debemos sacar fuerzas de flaqueza y no dejarnos derrotar de todo este dolor, de toda esta crueldad, de tanta falta de humanidad. Debemos ser fuertes, trabajar unidos, luchar por lo bueno que este mundo nos ofrece. Como diría el autor más importante de la literatura inglesa del Siglo XX, J.R.R. Tolkien, en The Fellowship of the Ring, “el mundo es un lugar peligroso sin duda, y en el existen muchos lugares obscuros; pero existe aún mucho que es claro, y si bien en todos los confines el amor está hoy mezclado con el dolor, quizás crece más grandioso”. Mientras tengamos vida, tenemos esperanza.

Guatemala, sus hijos y ustedes mismos merecen el esfuerzo. Es imposible edificar basados en el odio, el resentimiento y el pesimismo. Eso no significa vivir en una burbuja y no saber lo que acontece. Por el contrario, significa estar consientes y luchar por hacer lo opuesto. Hacer un esfuerzo por ver hacia adelante, por ser más humanos, más amables, más respetuosos, más tolerantes, edificar, crear y trabajar para ser mejores seres humanos, mejores ciudadanos, mejores personas. Es un esfuerzo individual ya que nadie es responsable de las acciones de otro. Es un esfuerzo cuesta arriba, pero no es un imposible. ¡Animo chapines!

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