Hace algunos años, con dos amigos muy cercanos, cuando llegamos a la etapa productiva de la vida en la debíamos empezar a buscar trabajo, descubrimos que esa tarea era una verdadera tortura, debido a que aun teniendo algún estudio medio y empezando a recibir enseñanza superior, esto no era suficiente para tener acceso a un trabajo por muy sencillo que fuera.

Por supuesto que de esta situación con mis amigos hace ya más de 20 años, y tras la misma ellos tomaron la decisión de dejar a su familia, amigos y a su país, en busca de un empleo que les diera la posibilidad de tener una vida digna, tanto para ellos como para los suyos y todo porque en este país no hay suficiente empleo ni oportunidades de desarrollo.

Posterior a esto mis amigos me narraron que su travesía fue un verdadero calvario, pasando cualquier pena y volviéndose en una verdadera pesadilla  convertir en realidad el sueño americano, en realidad fueron historias que me erizaron la piel, y que sin miedo a equivocarme muchos guatemaltecos han escuchado de amigos y familiares, o incluso vivido.

Es con el pasar del tiempo que aquellos que lograron llegar y trabajaron cuentan con éxito su estadía en un lugar que por su desarrollo brinda una vida digna a aquellos que logran estabilidad y con trabajo dura se convierten en un pilar fundamental de su familia aquí en Guatemala.

La migración es un fenómeno social y carácter mundial que demuestra la existencia de un abismo entre los que tienen acceso a oportunidades y los que no y que en el caso particular de Latinoamérica y que muy de cerca vivimos los centroamericanos, es un tema común, por decirse en el tapete de todos.

Está claro que la actividad  migratoria se ha convertido en un tema molesto para Estados Unidos, por un sin número actividades que según ellos los afecta en su vida diaria, y ahora con la llegada del nuevo presidente Donald Trump a dirigir ese país, se refuerzan los discursos que hacen evidente su intención de tomar muy  enserio el tema y más aún de tomar medidas populistas sobre un verdadero debate mundial.

El fin es que los inmigrantes que son hijos, padres, madres, tías, tíos, amigos cercanos, son la espina dorsal para el que hacer del guatemalteco, las políticas migratorias en este país deben de lograr un acercamiento con las autoridades norteamericanas y buscar soluciones. Ahora viene la exigencia para que estas autoridades sean capaces de asumir tan compleja responsabilidad y más aún para buscar respuestas.

Aunado a estas actividades,  insisto que se deben crear políticas claras de creación de empleos dignos, que permitan el desarrollo de todos en el país, y que no solo sea a beneficio de unos cuantos y de los mismos de siempre, recordemos que de no lograr esto, no alcanzaremos avances significativos en Guatemala.

 

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