En continuación con The Politics of Distraction, tres distractores se quedaron sin contemplar; los dos primeros distractores comentados en la entrega de hace dos semanas fueron primero, el excesivo deseo de complacer a los padres de familia y segundo, consideraciones sobre la infraestructura curricular en todas sus variantes.   En la totalidad de los cinco, expone el autor en su observación, que a pesar de las buenas intenciones de los líderes políticos por mejorar el nivel educativo en los países, el procedimiento aceptado como auténtico y absoluto sufre de distractores para el perfeccionamiento de la gestión educativa.

En continuación, distractor tercero: reparar a los estudiantes. Se conoce que los primeros años de desarrollo del ser humano, en específico los primeros cinco años, son de una importancia sine qua non;  como igualmente dentro de estos mismos, son de aún de más peso, los primeros tres años. Se enfatiza la importancia de la lúdica, y el autor sugiere que las bases cognitivas del desarrollo del lenguaje no son fuente de aplicación. Sugiere que se tome en consideración estos aspectos dentro de la atención a la temprana edad para así asegurar su perfeccionamiento constante con el resultado medible en las edades superiores. Además de esa observación, sugiere evitar la costumbre de “etiquetar” a los estudiantes que no satisfagan un estándar. Por el crecimiento en el conocimiento de las causas de distintas conductas de los jóvenes, se llega hasta la solicitud del uso de medicamentos, el cual puedan resultar innecesaria, pero aún así, usado. La clasificación de un estudiante no es válida; la variedad en las metodologías docentes usadas dentro del aula responde puntualmente a la variedad de talentos, posibilidades y retos de los individuos dentro de los mismos, y el docente es el modelo y mediador quien guía y conduce en la ruta del aprendizaje personal.

Distractor cuarto: reparar a los centros educativos. Es falacia creer que resolver los problemas de las escuelas es tan simple como la creación de nuevas formas de gestión;  ni introducir líderes que provienen de ambientes no académicos. Los profesionales que están dentro de las aulas y la administración  educativa, conocen el clima  sui generis y las posibles herramientas para la innovación en el modelo, y los resultados deseados. Los expertos de otras instancias pueden ser los guías, pero los ejecutores deben ser los participantes en el proceso por comprender. El rendimiento es mejor cuando el  director del centro educativo tiene en su potestad la erogación de fondos para la contratación de docentes, la opción de recursos educativos, y de elegir los libros de texto por comprender  que los recursos son importantes. La gran mayoría de los presupuestos públicos se  utilizan en costos fijos, salarios, mantenimiento y construcciones, dejando a lado lo disponible para innovaciones. Estos fondos deben ser utilizados eficientemente.

Distractor cinco: reparar los docentes. El docente es el eje fundamental del proceso de aprendizaje, y necesita de apoyo de variada índole; entre el apoyo de infraestructura, salarios  decorosos y el acompañamiento académico, sobre todo durante el primer periodo de experiencia en el ejercicio profesional en el aula. La capacitación inicial docente requiere una reestructuración con una fuerte inclusión de la tecnología, y los constantes variantes que suceden sin cesar. La metodología de utilización de la tecnología tiene que crecer a la par y con la velocidad que la misma se está progresando.

Todos los sistemas educativos sufren de desafíos de distintas condiciones, o aislados o en conjunto, y las estrategias de rescate crean las oportunidades de crecimiento, como en todos las aspectos de la vida en comunidad. Los distractores listados son elementos del proceso de aprendizaje estructurado que cualquier centro educativo, independiente del sector en que trabaja, pueden ser experimentados, y oportunamente, resueltos. Es preocupante que se encuentran los actitudes y desafíos como distractores en conjunto: la complacencia hacia los padres de familia, las  infraestructuras no adecuadas,  el deseo de reparar a los estudiantes, a los centros educativos y a los docentes, sin tomar en consideración la participación de la comunidad educativa.

El documento de Pearson ruega que las buenas intenciones de políticas educativas no distraigan  la vocación y deseo de una constante mejora de cómo se comparte el proceso de aprendizaje. Es de celebrar la variedad de estudiantes, docentes, líderes y metodologías. Así se forma la estructura educativa nacional respetando a sus integrantes en toda se riqueza. La misión tiene que estar clara, los integrantes con metas estrictas, y a la vez, con flexibilidad, para provocar el aprendizaje, de acuerdo a las necesidades del siglo veintiuno, y el sueño de cada individuo.

Hay que dejar por un lado a los distractores;  enfocarse hacia la felicidad y el cumplimiento personal de cada estudiante quien es el ciudadano en formación.

 

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