Kano, Nigeria | AFP |

“Una niña de unos 10 años se acercó a los campamentos militares e intentó cruzar la carretera en dirección del campo de desplazados”, explicó Musa Ahmad, miembro de las milicias que apoyan al ejército nigeriano contra el grupo islamista Boko Haram.

“Los soldados le ordenaron que parara, pero ella los ignoró. Amenazaron con dispararle si no lo hacía. Entonces obedeció y le dijeron que levantase su velo”, explicó el miliciano.

“Cuando lo hizo se vio que llevaba un cinturón de explosivos. De repente, lo activó y estalló”, agregó.

El ataque, que tuvo lugar el lunes hacia mediodía en la localidad de Banki, en la frontera con Camerún, no causó más víctimas.

Según este testigo, el 18 de enero una joven y un adolescente que la acompañaba murieron en la explosión de sus cargas cuando se negaban a ser cacheados.

En abril de 2016, al menos siete personas murieron en ese campo de desplazados en un doble atentado suicida realizado por dos mujeres.

Miles de civiles encontraron refugio en Banki, a 130 km de la capital del Estado, Maiduguri, cuna de Boko Haram, cuya insurrección dejó más de 20.000 muertos y más de dos millones de desplazados desde 2009.