La llegada de Óscar Chinchilla a la presidencia del Congreso de la República tuvo muchas lecturas en la opinión pública. Unas lo vieron solo como una pieza clave para dejar fuera de la contienda a Mario Taracena, quien perdió apoyo por sus conocidas indiscreciones y a su afán de cambio en ese organismo.

También se le consideró como un diputado inexperto y sin carisma para fijar la ruta de trabajo. Cuatro sesiones han sido suficientes para ver a un inseguro y débil Chinchilla que no se parece, ni en la sombra, a muchos de sus antecesores.

Diputados oficialistas promovieron la creación de 16 Comisiones extraordinarias y aunque Chinchilla mostró su rechazo, no logró que dieran marcha atrás.

Oscar es un hombre bien intencionado, pero tiene un partido pequeño. Hay que resaltar que muchos diputados que lo acompañan en la directiva no tienen experiencia”, asegura el diputado Leonel Lira, de la Bancada Encuentro por Guatemala.

El panorama se tornará más difícil en los próximos meses, según el congresista, ya que la alianza que lo llevó al poder será temporal. Una muestra serán las reformas constitucionales.

“Veo complicado su aprobación”, sentenció el congresista Lira.

Oscar Chinchilla fue impulsado por FCN-Nación, Movimiento Reformador, TODOS, Alianza Ciudadana, UCN.

Chinchilla no pudo superar la primera prueba como presidente. El oficialismo impulsó junto a bancadas aliadas como TODOS y Movimiento Reformador, la creación de 16 Comisiones extraordinarias. Aunque el congresista mostró su rechazo y su bancada presentó una moción para que dieran marcha atrás, no tuvo más que 45 votos.

Para el expresidente Mario Taracena, la falta de maniobra de Chinchilla se debe a “pánico escénico”. Su principal problema es querer quedar bien con todos “y eso no se puede”, asegura Taracena, quien no pierde la picardía al momento de dar declaraciones.

Esta es la segunda legislatura de Oscar Chinchilla

“Vaya que Chinchilla es hombre porque si fuera mujer sería peperecha por decirle que sí a todos”, aseguró entre risas el congresista Taracena, quien mira de lejos los desafíos que Chinchilla enfrenta como presidente.

¿Estrategia?

La primera semana de Chinchilla no fue fácil. La falta de quórum impidió que la segunda sesión plenaria avanzara en un claro desafío del partido oficial. Al preguntarle al congresista cuál sería su estrategia, se limitó a decir que iba a buscar “el acercamiento con todos los jefes de bloque para buscar una agenda en común”.

El legislador parece no salir de su asombro de haber sido electo presidente, sin embargo, eso poco le interesa a la ciudadanía que exige que sus demandas sean escuchadas.