La Organización Mundial de Turismo (OMT) condenó este miércoles el decreto que suspende el acceso a Estados Unidos a ciudadanos de siete países de mayoría musulmana, y advierte que la medida podría reducir la afluencia de turistas al país.

La OMT, una agencia de Naciones Unidas con sede en Madrid, “expresa su profunda preocupación y su firme condena de la prohibición, recientemente anunciada, de viajar a los Estados Unidos de América para los ciudadanos de siete países (Irak, Siria, Irán, Sudán, Libia, Somalia y Yemen)”, señaló en un comunicado.

El decreto transmite “la imagen de un país que impone restricciones a los viajes”, lo cual tendrá un efecto en su percepción y “podría hacer caer la demanda de los viajes a Estados Unidos”, segundo destino turístico mundial, advirtió el director del organismo, el jordano Taleb Rifai, citado en el comunicado.

“El aislamiento y las medidas discriminatorias, en lugar de aumentar la seguridad, harán crecer las tensiones y las amenazas”, añade Rifai en el texto.

 

Canciller alemana Angela Merkel.

La Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) también ha protestado por la vaguedad de la medida, que según ella complica la actividad de las aerolíneas.

Debido a la medida, numerosos pasajeros con billete para Estados Unidos han sido impedidos de acceder al país en controles aduaneros, o se han visto bloqueados en las zonas de tránsito de los aeropuertos.

El presidente Donald Trump firmó el 27 de enero el decreto que suspende durante tres meses la entrada en Estados Unidos de los ciudadanos de esos siete países. Según él, la medida busca evitar “la entrada de terroristas extranjeros”, pero desde entonces ha sido fuertemente criticada.

Muchos gobiernos han condenado una medida considerada “discriminatoria”, e incluso el secretario general de la ONU, António Guterres, dudó en público de su eficacia.

Gobiernos critican a Trump

“La lucha necesaria contra el terrorismo no justifica de ninguna manera generalizar la sospecha contra las personas en función de su creencia, en este caso las personas de fe musulmana, o en función de su origen”, fue lo expresado por la canciller alemana Angela Merkel.

Por su parte el ministro de Relaciones Exteriores francés, Jean-Marc Ayrault, pidió la anulación del decreto. “Creo que sería de sentido común” anular esta decisión, denunciando una situación “inaceptable y muy penalizadora para las personas afectadas”, dijo.

Estas reacciones se agregaron a las críticas formuladas por Sudán, Irán, la Liga Árabe, Canadá, Indonesia, Reino Unidos, Bélgica, Suecia, Holanda, República Checa, Polonia y Suiza.

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