Margaret Thatcher dijo: “los marxistas se levantan temprano para continuar con su causa. Necesitamos levantarnos más temprano para defender nuestra libertad¨.

Agustín Laje y Nicolás Márquez, en su libro “El libro negro de la nueva izquierda”, hacen una relación de hechos muy interesante. Extraigo algunos y agrego el “hecho en Guatemala, que no aparece en el libro.

El 9 de noviembre de 1989 cae el muro de Berlín, simbolizando la caída del sistema socialista. Hubiéramos creído que con eso terminaría la tiranía destructora de este egocéntrico sistema. Pues no, fue allí donde nos madrugaron. Veamos.

En 1990 se da el cónclave marxista llamado Foro de Sao Paulo, creado por Fidel Castro y el entonces desconocido Luis Ignacio Lula Da Silva.

En 1992 se cumplieron 500 años del descubrimiento de América. La mujer que inventó toda una historia de tragedia, recibió el premio nobel de la paz (en minúsculas pues ese premio socialista no vale un centavo devaluado).

Paralelamente a este desafortunado evento, sucedieron otras cosas a nivel mundial. En Bolivia de lleva a cabo, el 12 de octubre, la primera gran marcha indigenista, por los “500 años de sometimiento, etc., etc.”. En Argentina se da la primera marcha del orgullo gay. En Río de Janeiro inician las sesiones de ecologismo popular, emergiendo con 1500 organizaciones de todo el mundo.

También en 1992, en Venezuela, Hugo Chávez, entonces Coronel, encabezó dos intentos de golpe de Estado y el intento de asesinato de Carlos Andrés Pastrana. En Rusia, Boris Yeltsin encabeza la desintegración de la URSS. Esto ocasiona un vacío, que la izquierda llena “fácilmente” creando oenegés.

Veinticinco años después, como describe Agustín Laje, “la revolución dejó de expropiar cuentas bancarias para expropiar la manera de pensar”.

En buen chapín: ¡nos madrugaron!

En 1996 se firman los desacuerdos de paz. Hubo acuerdos entre los que negociaron y firmaron, pero la población dio un rotundo no, en la consulta popular. Nos vuelven a madrugar, pues la guerrilla supo qué hacer. Ya había aprendido de los eventos arriba relatados, así que se formaron cientos de oenegés con todo tipo de apellidos: ambiente, derecho indígena, ambiente, agua, lugares sagrados, convenio 169. Han evolucionado a homosexualismo y derechos LGTB, todo bajo la sombrilla feminista. Su más reciente apellido: propiedad intelectual (protección de diseños de tejidos indígenas).

No se confunda. Nada, absolutamente nada de todo esto, es loable. Pareciera serlo, pero no lo es. Yo he sido ferviente defensora de los derechos de propiedad intelectual, por muchos años, pero esto que hacen ahora no busca nada más que hacerse de dinero, viajes, prestigio, dinero y más dinero para “promover” esta nueva ocurrencia.

¡Y nos siguen madrugando!

¿Quién vio venir las intenciones que había tras la conformación de la CICIG en Guatemala? Ciertamente, la idea venía de MINUGUA , la Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Guatemala, instalada en enero de 1997, para dar continuidad a los desacuerdos de paz. En agosto de 2007 inicia formalmente la CICIG. De acuerdo a lo que indica la página web de esta organización, el mandato es “órgano apoyar al Ministerio Publico, la Policía Nacional Civil y a otras instituciones del Estado tanto en la investigación de los delitos cometidos por integrantes de los cuerpos ilegales de seguridad y aparatos clandestinos de seguridad, como en general en las acciones que tiendan al desmantelamiento de estos grupos”.

¿Dónde dice que puede proponer, desarrollar e imponer una nueva ley? Más aún, ¿modificar la Constitución de la República de Guatemala? Y la captura de gobernates corruptos, ¿es desarticular aparatos clandestinos y cuerpos ilegales de seguridad? Las empresas evasoras de tributos, ¿también caen en esas categorias descritas en el mandato?

Dice la Senadora Colombiana María Fernanda Cabal: “los comunistas aman a los jueces cuando los ponen ellos, a su medida, y lo que hacen se vuelven sentencias judiciales. Los tribunales son la esencia de las purgas de los dictadores comunistas. Son su tenaza”. Ahora entendemos el por qué la necesidad de hacer modificaciones al sector justicia.

Nos siguen madrugando, y lo peor es que no nos damos cuenta. Siguen imponiendo su ideología destructiva. Es momento de despertar.

 

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