Los cereales, tan diversos como formas de prepararlos, han sido un pilar importante en la alimentación humana.

Pero, ¿Cómo se emplean en las preparaciones culinarias? De forma molida o triturada, van desde el trigo, el arroz y otros menos conocidos como la quinoa como un sustituto de la mayoría de los cereales y el arroz.

Los cereales, se incluyen en la dieta de diversas maneras como un alimento combinado con leche para el desayuno o para preparar croquetas, se adicionan a las sopas, en la panadería, entre otros. Se combinan con las legumbres, frutas o verduras, son servidos como guarniciones o platos únicos.

En busca de una mejor opción, se preferirán los cereales integrales, ya que resultan más nutritivos, son una buena fuente de hidratos de carbono y proteínas, ofrecen un nivel mayor de vitaminas del complejo B y fibra. Mientras otras personas anteponen la textura más suave de los productos refinados.

Los cereales se cocinan en agua, en un caldo o en leche. Se le adiciona el líquido de cocción en una proporción del doble o tres veces su volumen para lograr que el grano se cocine de la mejor manera y quede suave. El tiempo de cocción varía de acuerdo al tipo de cereal y su frescura. Generalmente al estar cocinados triplican su volumen, por lo que resultan abundantes.

Los cereales se conservan bien en un recipiente hermético, en un lugar fresco y seco. También se pueden mantener en refrigeración para evitar que se rancien o les aparezca moho.

Algunos ejemplos de cereales: el centeno, con un alto contenido de gluten es conveniente para hornear. Es rico en vitaminas del complejo B y minerales.

El trigo es altamente empleado en la panificación, la avena es una excelente fuente de energía, debido a sus grasos esenciales y elevado contenido de proteínas, vitaminas del complejo B y minerales. Los copos de avena se incluyen en el muesli o la granola, también se emplea para elaborar galletas, tortitas o muffins, sirve para espesar sopas, pasteles de carne o patés.

Los granos secos de maíz se emplean como harina para preparar tortillas o la polenta elaborada con sémola de maíz. Una forma sencilla es servirla caliente con mantequilla y queso parmesano rallad. La cebada es un buen sustituto del café, se emplea para preparar sopas o potajes, su harina es un espesante ideal para sopas y les aporta un sabor dulzón. Es rica en fibra soluble.

El amaranto, no es precisamente un cereal, pero es empleado de igual manera. Su sabor es ligeramente picante. Es empleado en combinación con la harina en la repostería, al igual que acompaña a las legumbres o a los cereales. Es rico en hierro y calcio.
De manera, que siempre habrá una manera de incluir los cereales en la alimentación.

Les comparto una receta de tomates rellenos de quinoa.
Es importante tomar en cuenta que la quínoa siempre se deberá lavar con agua previo a su cocción.

Ingredientes
1 cebolla
1 cucharada de aceite
1 Taza de quinoa
2 tazas de agua
Sal al gusto
4 tomates manzanos
¼ taza de aceitunas rellenas
1 cucharadita de albahaca, pimienta al gusto
2 cucharada de vinagre de sidra
4 cucharadas de aceite de oliva

Preparación
Sofreír una cucharada de cebolla picada en aceite caliente, incorporar la quínoa y dejar dorar.
Agregar el agua, al hervir, sazonar, bajar el fuego y tapar la olla. Dejar cocinar.
Cortar una tapadera a los tomates y retirar la pulpa.
Mezclar la quinoa cocinada y enfriada con la cebolla cortada en medias lunas, la pulpa del tomate cortado en cubos pequeños y las aceitunas.
Condimentar con la albahaca, sal, pimienta.
Adicionar el vinagre de sidra y aceite. Mezclar bien.
Rellenar los tomates.

 

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